sábado 21 de enero de 2012

Cuscús con garbanzos y pollo

He de decir que mi relación particular con el cuscús no empezó nada bien. No fue lo que se dice "amor a primera vista". También he de decir que la primera vez que lo probé fue en un menú de avión, cuando aún en los aviones servían comida sin tener que pagar más por ello. No me gustó. Obviamente, no se puede tomar una comida precocinada y recalentada como ejemplo representativo, así que algún tiempo más tarde decidí darle otra oportunidad en un restaurante vegetariano de la ciudad, y el resultado, aunque un poco mejor, siguió sin mejorar demasiado mi percepción de este plato. Desde ese día estuve una buena temporada sin volver a probarlo.


Pero como no soy alguien que se da por vencido fácilmente en cuestión de comida, en un viaje que hicimos a Túnez hace algunos años volví a darle otra oportunidad, y entonces descubrí el sabor del verdadero cuscús. Todos los días, en el buffet del hotel, servían este plato, y ya cambió mi punto de vista. Pero donde probé el cuscús definitivo, ése que siempre intenté imitar desde que volví de ese viaje, fue en una gran cena espectáculo, con música, fakires, etc, a la que asistimos una noche. Nos sirvieron un cuscús con garbanzos y cordero que estaba delicioso, absolutamente delicioso...

La receta que pongo a continuación es, como ya he dicho, la más parecida a aquella que probamos allí, aunque cambiando el cordero por el pollo. De todos modos he de decir una cosa: por muy bueno que esté el que yo hago en mi casa, aún le falta mucho para llegar a la exquisitez de aquél, pero no cejo en el empeño de igualarlo...


El cuscús, o couscous (en árabe كوسكوس kūskūs), es sémola de trigo molida de tal forma que no se ha llegado a convertir en harina. El mejor utensilio para cocer el cuscús es la cuscusera, que es una especie de recipiente doble muy parecido a las vaporeras, en el que el la parte de abajo se pone a cocer el caldo, y en la parte de arriba, agujereada en el fondo a modo de colador, se coloca el cuscús que se cocerá al vapor que desprende el caldo, quedando con una consistencia suelta y esponjosa. Yo no dispongo de este utensilio, así que lo preparo de un modo más sencillo que luego explicaré.

Cuscusera moderna

Este plato de inequívoco origen magrebí, era muy apreciado en Al-Ándalus, sobreviviendo en la península a la ocupación árabe, especialmente entre la población morisca, bajo el nombre de alcuzcuz.

Hoy en día es la base de la cocina de todo el norte de África (Marruecos, Túnez, Argelia, Libia, Egipto, etc), donde suele comerse cogiendo una pequeña porción con la mano derecha directamente de la fuente donde se sirve y amasándola un poco entre los dedos, o bien con ayuda de un trozo de pan (nunca con la mano izquierda, ya que ésta se usa para "otros menesteres").

El tamaño de los granos de cuscús no suele sobrepasar el milímetro de diámetro una vez cocido, aunque existen variedades como el cuscús israelí que es un poco más grueso. E incluso la mughrabia, una especie de cuscús del Líbano, cuyo grano es del tamaño de un garbanzo.


Esta receta de cuscús la he sacado de libro Cocina Feng Shui de los cinco elementos, escrito por Iona Purtí y Adriana Ortemberg.


La receta aparece en el libro con el nombre de Cuscús con garbanzos y gírgolas a la plancha. Yo he sustituido las gírgolas (también conocidas como Pleurotus ostreatus) por pollo, lo que convierte este plato en una comida de plato único.

Según el Feng Shui, todas las recetas deben incluir los cinco elementos de la forma más equilibrada posible, así que allá va la receta con el elemento Feng Shui al que pertenece cada ingrediente:

Cuscús con garbanzos y pollo


INGREDIENTES (para 2 personas):
- 50 g de garbanzos secos (T)
- Medio pollo casero o ecológico (Ma)
- 100 g de cuscús integral (F)
- 200 ml de agua (A)
- Sal marina (A)
- Pimienta negra recién molida (Me)
- Aceite de oliva virgen extra (T)
- 2 cebollas (Me)
- 1 diente de ajo (Me)
- 3 o 4 tomates pelados y picados (Ma)
- Medio litro de caldo de verduras o de pollo (A)
- 2 cucharaditas de orégano seco (Ma)
- 2 cucharadas de menta seca (Me)
- 2 cucharaditas de pimentón dulce (F)
- 1 cucharadita de comino molido (Me)
- 2 cucharaditas de canela molida (Me)

(Me)= Metal, (Ma)= Madera, (A)= Agua, (F)= Fuego, (T)= Tierra


PREPARACIÓN:
1- La noche anterior a la preparación se ponen los garbanzos en remojo. Al día siguiente se cuecen durante unos 18-20 minutos en olla exprés. Se cuelan y se reservan.

2- Se corta el pollo en trozos y se sazona con sal y pimienta negra recién molida. En una cazuela se echa un buen chorro de aceite de oliva virgen y se doran los trozos de pollo. Cuando estén bien dorados se retiran de la cazuela y en el mismo aceite se dora el diente de ajo picado y las cebollas picadas finas, reservando un puñado de cebolla picada fina que añadiremos al cuscús.

3- Cuando la cebolla esté transparente se vuelve a echar el pollo, los tomates picados finos y el caldo de verduras o pollo, reservando medio vaso de caldo para después.

4- Se añade una cucharadita de orégano, una cucharadita de menta, una cucharadita de pimentón dulce, una cucharadita de canela molida y media cucharadita de comino molido. Se baja el fuego y se remueve todo bien. Se deja cocinar durante una hora y media a dos horas si es pollo casero, o algo menos si es pollo normal. Hay que tener cuidado de que no se quede sin caldo. Si así fuese se añade algo más de caldo o de agua y se termina de cocer.

5- Cuando al pollo le falten unos 15 o 20 minutos, comenzamos con el cuscús. Para ello se tuesta el cuscús en seco en una sartén hasta que desprende olor a tostado. Al mismo tiempo se calienta en un cazo el agua con un poco de sal. Cuando empiece a estar tostado el cuscús, con cuidado de que no se queme, se echa en un bol y se añade el agua salada hirviendo por encima. Se tapa el bol con un trapo y se deja que el cuscús absorba todo el agua.

6- Mientras, en la misma sartén donde hemos tostado el cuscús se añade un chorrito de aceite y se fríe la cebolla picada que habíamos reservado. Cuando esté transparente se añaden los garbanzos, una cucharadita de pimentón dulce, una cucharadita de canela y media cucharadita de comino. Se remueve bien y, antes de que se quemen las especias, se añade el caldo que habíamos reservado con anterioridad.

7- Una vez el cuscús ha absorbido todo el agua, echamos un chorro de aceite de oliva virgen extra, una cucharada de orégano y una cucharada de menta y, con ayuda de un tenedor, se remueve bien el cuscús para que no se apelmace.

8- Una vez reducido el caldo de los garbanzos se añaden, junto con la cebolla frita, al bol de cuscús. Se remueve todo bien y ya está listo para servir junto con el pollo, que para entonces ya estará listo.


PUNTUALIZACIONES:
- En lugar de cuscús integral se puede usar cuscús normal, por supuesto.

- El pollo casero, y el pollo de corral, tardan más tiempo en cocinarse que el pollo normal. El punto perfecto de cocción del pollo es cuando la carne se desprende del hueso con facilidad. Es recomendable usar, siempre que se pueda, pollo casero o ecológico, así nos evitamos ingerir hormonas, antibióticos y demás basura con la que atiborran a los pollos de cría intensiva. El pollo casero tiene una carne más consistente pero mucho más sabrosa que el pollo normal. Solo es cuestión de cocinarlo durante más tiempo.

- En lugar de pollo se puede utilizar cordero, que es una carne más tradicional en este plato. Nosotros preferimos el pollo. También se puede hacer caso de la receta original y utilizar algún tipo de seta a la plancha para acompañar el cuscús, y así convertir esta receta en apta para vegetarianos.

- Si no se quiere cocer los garbanzos se pueden comprar ya cocidos. En este caso es mejor comprarlos de buena calidad, a ser posible ecológicos, porque los garbanzos son muy baratos.

- En lugar de cocer los garbanzos en la olla exprés se pueden cocer en una olla normal, pero les llevará alrededor de hora y media hasta que estén bien cocidos.

- Las medidas de las hierbas y especias son al gusto. Yo pongo las que yo utilizo, aunque cuando cocino las echo un poco a ojo, la verdad. Lo que sí es evidente es que el cuscús es una comida especiada, y prescindir de las especias dejaría a este plato un poco huérfano, sin sabor, y por lo tanto, sin gracia.


Este plato, a pesar de parecer muy complicado, no lo es tanto. Parece complicado por la gran cantidad de ingredientes que utiliza, pero luego su elaboración es más bien sencilla, muy similar a un tradicional pollo guisado. Lo que sí está claro es que el resultado hace que cualquier esfuerzo merezca la pena...

domingo 18 de diciembre de 2011

Schorschbock 57: pura concentración.

Germany strikes back again: Alemania golpea de nuevo. Después de algo más de un año sin su título de cervecería que fabrica la cerveza más fuerte del mundo, Schorschbräu vuelve a ostentar este "galardón" con su Schorschbock 57.


Se trata de una cerveza de 57,7% de alcohol en volumen, conseguida por el método Eisbock. Este método consiste en congelar parte de la cerveza (el agua) para luego eliminar los cristales de hielo (eis, en alemán) y así conseguir una bebida con mayor concentración alcohólica.

Según las propias palabras de Georg Tscheuschner, maestro cervecero de Schorschbräu, "la medición mostró 59,82% de alcohol, pero para conseguir un mejor color la mezclé con una bock de 45%, que dio como resultado la cerveza de record mundial de 57,7% vol." La entrevista completa se puede leer (en inglés) aquí.

Para los que estén interesados en comprar esta cerveza, decir que se han fabricado un total de 36 botellas, y que se venden al módico precio de 200€ cada una (si es que a estas alturas aún queda alguna, claro...)

El proceso de fabricación de una Eisbock no es nada nuevo en la fabricación de cerveza. Aunque no se sabe a ciencia cierta cuando ni donde se originó este estilo, se sabe que su descubrimiento (como casi todo en esto de la gastronomía) fue un accidente, y se cree que ocurrió del siguiente modo:
Allá por el invierno de 1890, en la cervecería Reichelbräu de Kulmbach (Alemania), se ordenó a un mozo que llevase rodando unos barriles de Bockbier desde el patio trasero de la cervecería a la bodega y que cerrase la tienda. Pero después de un duro día de trabajo, el mozo pensó que no habría nada de malo en dejar la cerveza fuera toda la noche, y que ya se ocuparía de cumplir la orden de su jefe a la mañana siguiente.

Aquella noche resultó ser especialmente fría, con lo que los barriles se congelaron y estallaron. A la mañana siguiente, cuando los trabajadores de la cervecería volvieron al trabajo descubrieron todo lo que había pasado con la cerveza y pensaron que ésta se había echado a perder. Pero cuando la examinaron con atención, descubrieron que en el centro de cada barril se había concentrado un líquido marrón, turbio. Lo que los cerveceros no sabían era que el alcohol se congela a una temperatura muy inferior a la del agua, y que al irse congelando de fuera hacia dentro se iba concentrando en el centro del barril un líquido con alto contenido alcohólico que contenía además toda la esencia del sabor a malta de la Bockbier.

El dueño de la cervecería, como castigo, ordenó al mozo que había dejado los barriles fuera que se bebiese ese líquido marrón. El asustado mozo comenzó a beber, tal y como le habían ordenado, al principio con pequeños sorbos, pero poco a poco con sorbos cada vez más grandes y más placenteros. En el centro de cada barril se encontraba la cerveza más dulce, más fuerte y más deliciosa que se había fabricado nunca. Y este mozo fue la primera persona en el mundo en probar una Eisbock.

Por supuesto, y haciendo un esfuerzo de generosidad, el mozo dejó que sus compañeros probasen un poco de su castigo...jjj.

Hoy en día, la Reichelbräu ha pasado a formar parte del conglomerado cervecero Kulmbacher, y en Kulmbach se denomina a la Eisbock "G'frorns", que en la lengua local significa "algo congelado".


Pero volviendo al asunto que nos ocupa, el título de "cerveza más fuerte del mundo" estaba anteriormente en manos de los escoceses de Brewdog, con su The End of History, con un 55% de alcohol.


Ya hablé de esta cerveza en The End of History (julio de 2010), y de la guerra que mantenían (o mantienen, esto ya lo veremos...) estas dos cerveceras para hacerse con este título.

Así es como estaba hasta el mes de octubre el ranking de cervezas más fuertes del mundo:


Como se puede ver, desde el lanzamiento en 2007 de la Samuel Adams Utopias de 27% de alcohol, todas las demás son cervezas de Schorschbräu y de Brewdog.

Pero, ¿será este el último capítulo?

Según se desprende de las palabras de Georg Tscheuschner, no hay ninguna intención por su parte de continuar con esta guerra, y tal y como anunciaron los escoceses de Brewdog cuando lanzaron su The End of History, no habrá ningún otro intento de continuar con esta guerra de alcohol, porque para ellos ése era "el fin de la historia".

Pero yo creo que esto no se queda aquí, y si no, el tiempo nos dirá...

sábado 5 de noviembre de 2011

Tarta de Santiago

A pesar de que la gastronomía gallega no es conocida precisamente por los postres, sí hay algunos que merecen verdaderamente la pena. Hoy vamos con uno de ellos, quizás el más emblemático de nuestra gastronomía: la tarta de Santiago.


Y no deja de resultar paradójico que una tarta a base de almendras sea la tarta más famosa de Galicia, precisamente porque Galicia no es tierra de almendros ni lo ha sido tradicionalmente. A pesar de todo ello, goza del sello de Indicación Geográfica Protegida "Tarta de Santiago" desde marzo de 2006, como queda recogido en el BOE del 23 de marzo, y donde aparecen tanto los ingredientes como las proporciones que debe llevar esta tarta para ser considerada una auténtica tarta de Santiago. Aunque es una tarta original de Santiago de Compostela, quedan amparadas bajo esta indicación todas las tartas elaboradas en la comunidad gallega.


Aunque ya se tiene constancia de esta tarta en documentos del siglo XVI (por aquel entonces llamada "torta real"), no fue hasta 1924 cuando se empezó a poner la cruz de Santiago sobre su superficie. La pastelería "Casa Mora" de Santiago (en la actualidad Pastelería Mercedes Mora: Rúa do Vilar, 50, Santiago de Compostela) fue la primera en hacerlo, y desde entonces se presenta siempre con este dibujo característico.


Esta cruz con forma de espada se cree que tiene su origen en las cruzadas, cuando los caballeros llevaban una cruz con la parte inferior afilada para poder clavarla en el suelo y realizar sus oraciones diarias. Es el emblema de la Orden de Santiago desde el siglo XII.

La receta que yo pongo está sacada del libro Mis recetas favoritas de Karlos Arguiñano (Bainet Editorial, 2004), libro en el que hace un repaso por las diferentes cocinas regionales de toda la geografía española y, como no, en Galicia no podía faltar esta tarta.


Tarta de Santiago


INGREDIENTES:
- 4 huevos
- 250 g de azúcar
- 250 g de almendras molidas
- Ralladura de un limón
- Canela en polvo (al gusto)
- Azúcar glas


PREPARACIÓN:
1- Precalentar el horno a 180ºC. Preparar un molde desmontable con mantequilla y harina y reservar.

2- En un bol batir los huevos con el azúcar durante 2 o 3 minutos, hasta que tengan un color pálido. Añadir la ralladura de limón, la almendra molida y la canela.

3- Verter en el molde e introducir en el horno caliente durante unos 35 minutos, o hasta que se vea que está hecha.

4- Mientras está la tarta en el horno, se puede descargar aquí la plantilla de la cruz de Santiago para luego espolvorear el azúcar glas. Imprimir y recortar.

4- Sacar del horno, dejar enfriar y desmoldar. Una vez completamente fría, se coloca encima de la tarta la cruz de Santiago y se espolvorea con azúcar glas. Se retira la cruz con cuidado y se guarda para la próxima vez (que sin duda la habrá...)


PUNTUALIZACIONES:
- Puede hacerse con forro o sin forro. El forro se puede hacer con masa de hojaldre o con masa quebrada (brisa). A nosotros nos gusta más sin forro y, además, resulta mucho más sencilla de elaborar.

- La cantidad de canela molida que yo pongo en esta tarta es de una cucharadita de postre, pero esta cantidad se puede variar al gusto.

- Debe quedar con una textura húmeda y jugosa por dentro, pero bien cocida por fuera.


Una tarta sencillísima pero deliciosa. Un buen remedio contra la morriña para todos los gallegos que están en la diáspora, una manera de estar un poquito más cerca de casa...

domingo 30 de octubre de 2011

Muffins de calabacín y manzanilla

Aquí estoy otra vez. Después de dos meses de inactividad bloguera he decidido volver a publicar una receta. Espero empezar a publicar cosas con más asiduidad de ahora en adelante. Y para empezar a coger ritmo traigo una receta sencilla, de las de hacer en muy poco tiempo y con pocos ingredientes: Muffins de calabacín y manzanilla.


Esta es otra de esas sorprendentes recetas fat-free del libro de Harry Eastwood Red Velvet Chocolate Heartache del que ya he publicado alguna receta con anterioridad. Y digo sorprendente porque a pesar de ser unas recetas con poco o nada de grasa, resultan muy ligeras de sabor y con textura húmeda, y además muy sanas. Los muffins de hoy sorprenden además por el uso de la manzanilla, que no es un ingrediente nada habitual en repostería.


De sobra son conocidas las propiedades de la manzanilla (Matricaria chamomilla L.), que ya eran conocidas por egipcios, griegos y romanos: muy digestiva, favorece las digestiones difíciles y alivia los dolores de estómago. Hoy en día sabemos, además, que es buena para el hígado porque estimula la producción de la bilis, es buena para el colesterol porque ayuda a eliminar las grasas de la sangre. Actúa también como sedante en casos de nerviosismo o insomnio, y también es un buen diurético, puesto que ayuda a eliminar líquidos. Un sin fin de propiedades de las que también nosotros nos aprovecharemos.


Muffins de calabacín y manzanilla

INGREDIENTES:
- 2 huevos, preferiblemente caseros o ecológicos
- 120 g de azúcar
- La piel rallada de medio limón
- 200 g de calabacín sin piel rallado o picado finamente
- 5 bolsitas de manzanilla (de las de infusión)
- 150 g de harina de arroz
- 50 g de harina de almendras
- 2 cucharaditas de levadura sin aluminio
- 1/2 cucharadita de bicarbonato
- 1/4 cucharadita de sal
- Azúcar glas


PREPARACIÓN:
1- Precalentar el horno a 180ºC. Preparar 12 moldes de muffins.

2- En un bol batir los huevos y el azúcar durante unos 3 minutos hasta que estén montados y tengan un color pálido. Añadir la piel de limón rallada y el calabacín y mezclar bien con las varillas.

3- Vaciar el contenido de las bolsitas de manzanilla y añadirlo a la mezcla anterior. Añadir la harina de arroz, la harina de almendras, la levadura, el bicarbonato y la sal. Mezclar bien hasta obtener una mezcla homogénea.

4- Verter la mezcla anterior en los moldes de muffins ya preparados e introducir en el horno precalentado durante unos 45 minutos o hasta que se vea que están hechos.

5- Una vez fuera del horno, se dejan enfriar completamente y se espolvorean, con ayuda de un colador fino, con un poco de azúcar glas.


PUNTUALIZACIONES:
- La autora de la receta incluye además un icing (cobertura). Yo no soy muy amigo de coberturas, por lo que me limito a espolvorear con un poco de azúcar glas por encima. Si se quiere hacer la cobertura, se hace mezclando 3 cucharadas de infusión de manzanilla, 1 cucharada de zumo de limón y 160 g de azúcar glas (icing sugar). Debe quedar con una textura de pasta blanca. Si queda demasiado líquida hay que echar un poco más de azúcar glas en la mezcla. Una vez hecha la cobertura, hay que esperar a que los muffins enfríen unos 15 minutos, y extender la cobertura por encima con ayuda de una cuchara.

- Hay que recordar que los moldes de muffin no son los moldes de papel que se usan para las madalenas (los muffins NO son madalenas, aunque se les parezcan). Los moldes de muffin son más fuertes, más consistentes que los de madalena porque la masa de los muffins también lo es. Las madalenas son mucho más ligeras y esponjosas. Yo uso moldes de silicona: son lo suficientemente consistentes y además son reutilizables.


Unos muffins deliciosos, suaves, tiernos y, sin ninguna duda, muy digestivos.

jueves 25 de agosto de 2011

Tarta en cazuela

La receta de hoy es la copia de una tarta que fue bastante popular en mi casa hace ya algún tiempo. Fue tan habitual en las sobremesas de los días de fiesta que acabó aburriéndonos un poco, pero eso sí, ahora tenemos una buena colección de cazuelas de barro. No recuerdo exactamente el nombre de la tarta (ni siquiera sé si tenía un nombre...), nosotros la conocíamos como la tarta en cazuela.


Al principio las comprábamos en la pastelería, y de hecho hay al menos un par de pastelerías aquí en Ourense que la siguen haciendo, pero como no parecía muy complicada de imitar decidí hacerla yo mismo, y el resultado fue que pasamos del "Hay que ir a la pastelería (...) a por una tarta de cazuela" a "Manu, harás la tarta de cazuela, no?"...

El caso es que llevaba ya bastante tiempo sin hacerla y hace unos días la hice otra vez por petición expresa de mi madre, puesto que es su favorita y porque eran las fiestas del pueblo (una disculpa como otra cualquiera...)

He puesto la receta tal y como yo la hago, que es como solía hacerla y como vengo haciendo desde siempre, aunque obviamente, como aparecerá después en las puntualizaciones, se puede variar.

Tarta en cazuela


INGREDIENTES:
- 18 sobaos aproximadamente

PARA EL FLAN:
- 1/2 litro de leche
- 1 sobre de flanín "El Niño"
- 40 g de azúcar

PARA LA CREMA CHANTILLY:
- 1/2 litro de nata para montar
- 30 g de azúcar
- 1 sobre de azúcar vainillado

PARA LA GELATINA DE CARAMELO:
- 60 g de azúcar (3 cucharadas soperas)
- 1 vaso de agua (150 ml.)
- 2 hojas de gelatina neutra

Necesitaremos también una cazuela de barro.


PREPARACIÓN:
1- Primero se prepara el flan del modo que nos viene indicado en el sobre. Para ello se separa una taza de leche y se vierte el resto en una olla junto con el azúcar. En la leche que está reservada se vierte el contenido del sobre de flanín y se remueve bien hasta que esté completamente diluido y sin grumos (unas varillas pequeñas ayudan bastante a hacer esto).


2- En cuanto la leche está a punto de hervir se añade el contenido de la taza y remueve constantemente con unas varillas hasta que espese un poco. Una vez espese se retira del fuego y se reserva. De vez en cuando se dan unas vueltas de varilla que ayudarán a que enfríe con mayor rapidez y no se forme costra.

3- Mientras enfría un poco el flan, se cortan los sobaos longitudinalmente en dos mitades iguales, es decir, de un sobao normal se sacan dos más estrechos.


4- Se forran las paredes y el fondo de la cazuela con los sobaos, intentando no dejar ningún espacio entre ellos.


5- Una vez forrada la cazuela se monta la nata con el azúcar y el sobre de azúcar vainillado. Una vez hecha la crema Chantilly se vierte en la cazuela y se esparce de manera uniforme. Se cubre esta crema con otra capa de sobaos.


6- Encima de la capa intermedia de sobaos se vierte el flan ya algo templado, se esparce con ayuda de una cuchara o una espátula para que quede liso, y se deja enfriar. Una vez fría del todo se mete en la nevera.


7- Después de haber enfriado bien, y con ayuda de un cuchillo bien afilado, se van recortando los trozos de sobao que sobrepasan los bordes de la cazuela hasta dejarlos todos a la misma altura.

8- Ahora toca preparar la gelatina. Para ello se echan dos cucharadas soperas de azúcar en un cazo y se pone al fuego para que se haga caramelo. Se deja que se tueste un poco sin que llegue a quemarse y ¡¡con mucho cuidado!! se añade el vaso de agua y se remueve bien sin apartarlo del fuego. Mientras tanto, se ponen las dos hojas de gelatina en remojo en agua fría para que ablanden.

9- Una vez vuelva a hervir el almíbar se añade la última cucharada sopera de azúcar y se remueve hasta que se disuelva. Una vez disuelto el azúcar se retira del fuego, se añaden las hojas de gelatina y se remueve para que se integre en el almíbar.

10- Sacamos la cazuela de la nevera y, con mucho cuidado y sin mover la cazuela, se van echando cucharadas de almíbar por encima de todo el flan. El almíbar, al estar frío el flan, se solidificará en seguida, aunque debemos asegurarnos de está sólida antes de devolver la cazuela a la nevera.


PUNTUALIZACIONES:
- Es mejor preparar esta tarta el día anterior, porque así los sobaos se empaparán un poco y no estarán tan secos.

- Los sobaos que yo utilizo son los pequeños, los rectangulares. Por supuesto también se pueden utilizar los grandes cuadrados, aunque para esta tarta los pequeños son más manejables que los grandes.


- Flanín "El Niño" es una marca comercial que pertenece a Maizena. Es que yo he utilizado de siempre porque es el que siempre ha habido en mi casa. Por supuesto se puede utilizar cualquier otro flan de la marca que se quiera o incluso hacer una crema pastelera casera con yema de huevo, leche, azúcar y harina.

- La crema Chantilly (o chantillí) es una crema hecha con nata y azúcar, y aromatizada con vainilla y, como su nombre indica, es originaria de la ciudad francesa de Chantilly. Fue preparada por primera vez en el castillo de esta ciudad por el cocinero francés de origen suizo François Vatel, y es desde entonces utilizada en infinidad de postres.

- La gelatina no es conveniente que esté demasiado tiempo en remojo en agua fría, porque acabará desapareciendo. El fabricante indica que debe estar unos 4 minutos. El peso de cada lámina de gelatina es de 1,6 gramos.


Probablemente algunos conozcáis esta tarta y os traiga recuerdos de infancia como a mí, y otros que no la conozcáis os apetezca probarla. A pesar de lo que pueda parecer, es una receta muy sencilla, eso sí, no apta para dietas hipocalóricas...