domingo, 13 de mayo de 2012

Sfouf: pastel libanés de sémola con almendras

Después de casi tres meses de ausencia de nuevas publicaciones en el blog, retomo con un postre típico libanés: Sfouf.


El sfouf es un cake hecho a base de sémola de trigo, con un poco de cúrcuma que le da un color amarillo intenso. Por lo demás es muy similar a cualquier otro cake.


Esta receta está sacada del libro El mundo en mi cocina, de Gordon Ramsay (Grijalbo, 2010)


La sémola es un tipo de harina gruesa (poco molida) que se obtiene a partir de ciertos cereales, como el arroz, la avena, el maíz (polenta) o, como en este caso, moliendo el endospermo del trigo duro (Triticum durum). La sémola de trigo es el ingrediente principal en la elaboración de algunos platos árabes tradicionales, como el cuscús o el tabuleh, pero también es un ingrediente imprescindible en la elaboración de la pasta seca italiana. Como todas las harinas es muy rica en hidratos de carbono, y tiene un alto contenido en proteínas.


La cúrcuma (Curcuma longa) es una de las especias más utilizadas en la gastronomía india, además de ser uno de los componentes fundamentales del curry. Es una planta de la familia del jengibre y, al igual que éste, se utiliza el rizoma. Debido a su color amarillo intenso, originalmente se utilizaba para teñir tejidos, como lana o algodón, y para dar color a algunas partes del cuerpo, más tarde comenzó a usarse para dar color a los platos de arroz y de carne. Además de colorante textil y de condimento en la gastronomía asiática, también tiene importantes propiedades medicinales por sus funciones antitumorales, antioxidantes, antiartritis, y antinflamatorias, entre otras. En sus países de origen se puede encontrar el rizoma de cúrcuma de forma natural, pero aquí en España solemos encontrarla casi exclusivamente en polvo.


Sfouf: pastel de sémola con almendras


INGREDIENTES:
- 225 g de sémola fina
- 75 g de harina
- 1/2 cucharadita de cúrcuma en polvo
- 6 g de levadura sin aluminio
- 225 g de azúcar
- 275 ml de leche
- 1 huevo grande ligeramente batido
- 100 g de mantequilla ligeramente salada, derretida
- 1 chorrito de agua de azahar (o de rosas)
- 25 g de almendras fileteadas


PREPARACIÓN:
1- Precalentar el horno a 180ºC. Engrasar un molde cuadrado, preferiblemente desmontable, y prepararlo para hornear.

2- En un bol echar la sémola, la harina, la cúrcuma y la levadura. Remover bien con las varillas para que no queden grumos. En otro bol echar el azúcar, la leche, la mantequilla derretida, el huevo, el agua de azahar y mezclar todo bien. Una vez esté todo bien mezclado se vierte todo en el bol con la sémola y se mezcla hasta que quede una masa homogénea.

3- Verter en el molde preparado y esparcir las almendras fileteadas por encima.

4- Meter en el horno precalentado durante unos 35 minutos. Antes de sacarlo, pinchar con una aguja que deberá salir limpia. Dejar enfriar unos minutos antes de desmoldarlo.


PUNTUALIZACIONES:
- La receta que aparece en el libro de Gordon Ramsay trae el doble de cantidades, pero yo preferí hacer la mitad. De todos modos, si se quiere hacer el doble para que dure más tiempo, se conserva bien en la nevera.

- En lugar de usar mantequilla ligeramente salada, se puede utilizar mantequilla normal a la que se ha añadido una pizca de sal.

- En lugar de almendras fileteadas se puede utilizar cualquier otro fruto seco, como piñones, pistachos, etc.

- La sémola de trigo es la misma que se usa para hacer pasta casera. La que yo uso es sémola integral de trigo, ecológica, de la casa Luz de Vida.

- Se puede glasear con un par de cucharadas de mermelada de albaricoque, calentadas.

- Se suele servir solo, aunque queda un poco seco. Lo mejor es tomarlo acompañado de un yogur espeso y rociado con miel, para tomar al postre un con té a la menta o con un café turco.


Salud!!

miércoles, 22 de febrero de 2012

Brownie de remolacha y avellanas

Hace tiempo ya publiqué una receta de brownie en al que sustituía la harina por un ingrediente menos convencional en repostería: Brownie de azukis. Los azukis son una legumbre, una alubia de color rojo intenso y de tamaño más bien pequeño. Pues bien, hoy vamos con otro brownie de esos "poco convencionales" pero con un resultado sorprendentemente bueno: Brownie de remolacha y avellanas.


Hay que decir que esta receta viene avalada por Harry Eastwood, autora que busca en sus recetas la total o parcial sustitución de ingredientes poco saludables (mantequilla, nata, etc.) por otros ingredientes más sanos (casi siempre alguna hortaliza), y de quien puse ya más de una receta (véase etiquetas). Esta receta también está sacada de su libro Red Velvet Chocolate Heartache (págs. 136, 137 y 138), donde aparece con el nombre de Forbidden Chocolate Brownies.


Aunque la autora de esta receta es inglesa, el origen de los brownies hay que buscarlo en los Estados Unidos, allá por el año 1897.

Harry Eastwood
Como ya he dicho antes, puede que sorprenda un poco la utilización de la remolacha en una preparación dulce, pero todos los que coman remolacha habitualmente, sobre todo en ensaladas, sabrán que es una hortaliza de sabor dulce y terroso. Y si tiene sabor dulce, ¿por qué no emplearla en pastelería? Además, esto de la utilización de hortalizas en la elaboración de cakes no es nada novedoso, porque son bastante conocidos los de zanahoria, boniato, calabaza o calabacín, por ejemplo, y de los que hay algunos ejemplos en este blog. En este caso, la remolacha aporta jugosidad y humedad al cake, además de sabor y propiedades nutritivas.

La remolacha (Beta vulgaris) es una planta de la familia Amaranthaceae, a la que también pertenecen la acelga (de hecho, a la remolacha también se la conoce como acelga colorada, entre otros muchos nombres), el amaranto o la quínoa. En el caso de la variedad de mesa se aprovecha principalmente la raíz, que es gruesa, carnosa y de un color rojo intenso, aunque las hojas también son comestibles. Es una de las hortalizas más ricas en azúcares, de ahí que una de sus variedades, la remolacha azucarera (Beta vulgaris subsp. vulgaris var. altissima), se utilice para la producción de azúcar. También es rica en fibra, vitamina B, yodo, sodio y potasio.

Imagen sacada de www.modapreviewinternational.com
El origen de la remolacha está en el norte de África, donde ya se consumía hace más de 4.000 años pero, a pesar de la proximidad con la península Ibérica, no llegará a España hasta el siglo XV, aunque solo se consumían sus hojas. La raíz servía poco más que como ingrediente en la elaboración de ungüentos contra los dolores de muelas y de cabeza. No fue hasta un siglo más tarde, el siglo XVI, cuando se introdujo la raíz como ingrediente en las comidas. Hoy en día, Francia e Italia son los principales productores de remolacha de mesa.

Brownie de remolacha y avellanas


INGREDIENTES:
- 400 g de remolacha cruda, pelada y cortada en dados de unos 2 cm.
- 100 g de avellanas + 30 g para decorar
- 3 huevos medianos, preferiblemente caseros o ecológicos
- 220 g de azúcar muscovado (yo uso panela)
- 1/4 de cucharadita de sal
- 150 g de chocolate negro de al menos un 70% de cacao
- 2 cucharadas de harina de arroz
- 70 g de cacao en polvo de buena calidad
- 2 cucharaditas de levadura sin aluminio
- 1 cucharadita de extracto de vainilla


PREPARACIÓN:
1- Precalentar el horno a 160ºC. Preparar un molde desmontable, preferiblemente cuadrado, untándolo con mantequilla y espolvoreando con harina, o como hagáis habitualmente.

2- Colocar los dados de remolacha en un bol de cristal que pueda ir al microondas, añadir un chorrito de agua y tapar con film de cocina (apto para microondas). Hacer unos agujeros en el film y cocinar la remolacha en el microondas durante 10 minutos a la máxima potencia.

3- Mientras se cocina la remolacha, triturar los 100 g de avellanas lo más finamente posible hasta que estén reducidas a polvo.

4- Batir los huevos, el azúcar y la sal durante 5 minutos hasta que hayan triplicado su volumen.

5- Volvemos a poner nuestra atención en la remolacha. Una vez pasados los 10 minutos de microondas, retirar el film (mucho cuidado al quitar el film porque el vapor que saldrá podría quemarnos), tirar el agua del fondo del bol y triturar la remolacha hasta que quede reducida a puré. Cortar el chocolate en cuadraditos y añadirlo a la remolacha, que debe estar todavía caliente para que el chocolate se derrita. Remover. Si la remolacha se ha enfriado demasiado, se vuelve a meter un minuto en el microondas y se añade el chocolate.

6- Añadir el polvo de avellanas, la harina de arroz, el cacao (tamizado), la levadura y el extracto de vainilla al batido de huevos y mezclar bien.

7- Añadir el puré de remolacha y chocolate y mezclar hasta obtener una mezcla homogénea.

8- Verter en el molde preparado y echar por encima los 30 g de avellanas restantes, pero esta vez rotas, no trituradas. Meter en el horno precalentado durante 35 minutos.

9- Sacar del horno asegurándonos de que al clavar un palillo en el centro, éste sale limpio. Dejar enfriar durante 20 minutos antes de desmoldar, puesto que es muy delicado de manejar mientras está caliente.


PUNTUALIZACIONES:
- Es recomendable un molde cuadrado o rectangular porque los brownies normalmente se sirven cortados en cuadraditos. Si no tenéis un molde con esa forma no pasa nada.

- Aunque normalmente los brownies no llevan ningún tipo de levadura (el origen del brownie está precisamente en el descuido de un cocinero que se olvidó de echar levadura a un bizcocho de chocolate), éste sí la lleva. Pese a ello, no queda demasiado esponjoso, sino más bien con la textura de un brownie tradicional, que es crujiente por fuera y jugoso (que no crudo) por dentro, y con un intenso sabor a chocolate.

- El cacao en polvo ha de ser cacao puro, sin azúcar añadido. Yo utilizo uno que compro en la tienda de Comercio Justo, y que además es ecológico.

- El azúcar muscovado, también conocido como moscabado o moscovado o azúcar de Barbados, no es lo mismo que el azúcar moreno (especialmente el azúcar moreno "de solarium", es decir, aquel que ha sido oscurecido artificialmente después de haber sido refinado). Es un azúcar cuyos granos están cubiertos de melaza (de ahí su "humedad") y que no ha sufrido ningún proceso de refinamiento, por lo que sus propiedades organolépticas (color, sabor, aroma...) distan mucho del azúcar convencional. Yo utilizo panela ecológica, que es un azúcar que se parece muchísimo al muscovado, y que también compro en la tienda de Comercio Justo. De todos modos, aunque el resultado no sea el mismo, si no encontráis este tipo de azúcar (ultimamente empieza a verse por los supermercados, especialmente en la sección gourmet, tiendas de dietética, etc.) podéis usar azúcar normal, aunque reduciendo la cantidad. Para saber más sobre este tipo de azúcar, aquí dejo este enlace: Gastronomía&Cía: Azúcar moscabado o moscovado.

- El tiempo de cocción es orientativo por lo que, dependiendo del horno, tardará algo más o algo menos tiempo.

- Si se quiere, se puede volver a triturar la remolacha junto con el chocolate derretido hasta conseguir una pasta suave de remolacha y chocolate, antes de añadirla a la mezcla de huevos.

- Como las avellanas tienen bastante aceite, al triturarlas tienen tendencia a hacer una pasta (lo que se conoce como praliné). En esta receta lo ideal es hacer polvo de avellanas pero, si no se consigue, también se pueden dejar un poco más gruesas.


Lo dicho, otra receta "fat free" para adictos al chocolate, y otra forma de introducir las verduras en la dieta de aquellos a los que no les gustan las verduras.

sábado, 21 de enero de 2012

Cuscús con garbanzos y pollo

He de decir que mi relación particular con el cuscús no empezó nada bien. No fue lo que se dice "amor a primera vista". También he de decir que la primera vez que lo probé fue en un menú de avión, cuando aún en los aviones servían comida sin tener que pagar más por ello. No me gustó. Obviamente, no se puede tomar una comida precocinada y recalentada como ejemplo representativo, así que algún tiempo más tarde decidí darle otra oportunidad en un restaurante vegetariano de la ciudad, y el resultado, aunque un poco mejor, siguió sin mejorar demasiado mi percepción de este plato. Desde ese día estuve una buena temporada sin volver a probarlo.


Pero como no soy alguien que se da por vencido fácilmente en cuestión de comida, en un viaje que hicimos a Túnez hace algunos años volví a darle otra oportunidad, y entonces descubrí el sabor del verdadero cuscús. Todos los días, en el buffet del hotel, servían este plato, y ya cambió mi punto de vista. Pero donde probé el cuscús definitivo, ése que siempre intenté imitar desde que volví de ese viaje, fue en una gran cena espectáculo, con música, fakires, etc, a la que asistimos una noche. Nos sirvieron un cuscús con garbanzos y cordero que estaba delicioso, absolutamente delicioso...

La receta que pongo a continuación es, como ya he dicho, la más parecida a aquella que probamos allí, aunque cambiando el cordero por el pollo. De todos modos he de decir una cosa: por muy bueno que esté el que yo hago en mi casa, aún le falta mucho para llegar a la exquisitez de aquél, pero no cejo en el empeño de igualarlo...


El cuscús, o couscous (en árabe كوسكوس kūskūs), es sémola de trigo molida de tal forma que no se ha llegado a convertir en harina. El mejor utensilio para cocer el cuscús es la cuscusera, que es una especie de recipiente doble muy parecido a las vaporeras, en el que el la parte de abajo se pone a cocer el caldo, y en la parte de arriba, agujereada en el fondo a modo de colador, se coloca el cuscús que se cocerá al vapor que desprende el caldo, quedando con una consistencia suelta y esponjosa. Yo no dispongo de este utensilio, así que lo preparo de un modo más sencillo que luego explicaré.

Cuscusera moderna

Este plato de inequívoco origen magrebí, era muy apreciado en Al-Ándalus, sobreviviendo en la península a la ocupación árabe, especialmente entre la población morisca, bajo el nombre de alcuzcuz.

Hoy en día es la base de la cocina de todo el norte de África (Marruecos, Túnez, Argelia, Libia, Egipto, etc), donde suele comerse cogiendo una pequeña porción con la mano derecha directamente de la fuente donde se sirve y amasándola un poco entre los dedos, o bien con ayuda de un trozo de pan (nunca con la mano izquierda, ya que ésta se usa para "otros menesteres").

El tamaño de los granos de cuscús no suele sobrepasar el milímetro de diámetro una vez cocido, aunque existen variedades como el cuscús israelí que es un poco más grueso. E incluso la mughrabia, una especie de cuscús del Líbano, cuyo grano es del tamaño de un garbanzo.


Esta receta de cuscús la he sacado de libro Cocina Feng Shui de los cinco elementos, escrito por Iona Purtí y Adriana Ortemberg.


La receta aparece en el libro con el nombre de Cuscús con garbanzos y gírgolas a la plancha. Yo he sustituido las gírgolas (también conocidas como Pleurotus ostreatus) por pollo, lo que convierte este plato en una comida de plato único.

Según el Feng Shui, todas las recetas deben incluir los cinco elementos de la forma más equilibrada posible, así que allá va la receta con el elemento Feng Shui al que pertenece cada ingrediente:

Cuscús con garbanzos y pollo


INGREDIENTES (para 2 personas):
- 50 g de garbanzos secos (T)
- Medio pollo casero o ecológico (Ma)
- 100 g de cuscús integral (F)
- 200 ml de agua (A)
- Sal marina (A)
- Pimienta negra recién molida (Me)
- Aceite de oliva virgen extra (T)
- 2 cebollas (Me)
- 1 diente de ajo (Me)
- 3 o 4 tomates pelados y picados (Ma)
- Medio litro de caldo de verduras o de pollo (A)
- 2 cucharaditas de orégano seco (Ma)
- 2 cucharadas de menta seca (Me)
- 2 cucharaditas de pimentón dulce (F)
- 1 cucharadita de comino molido (Me)
- 2 cucharaditas de canela molida (Me)

(Me)= Metal, (Ma)= Madera, (A)= Agua, (F)= Fuego, (T)= Tierra


PREPARACIÓN:
1- La noche anterior a la preparación se ponen los garbanzos en remojo. Al día siguiente se cuecen durante unos 18-20 minutos en olla exprés. Se cuelan y se reservan.

2- Se corta el pollo en trozos y se sazona con sal y pimienta negra recién molida. En una cazuela se echa un buen chorro de aceite de oliva virgen y se doran los trozos de pollo. Cuando estén bien dorados se retiran de la cazuela y en el mismo aceite se dora el diente de ajo picado y las cebollas picadas finas, reservando un puñado de cebolla picada fina que añadiremos al cuscús.

3- Cuando la cebolla esté transparente se vuelve a echar el pollo, los tomates picados finos y el caldo de verduras o pollo, reservando medio vaso de caldo para después.

4- Se añade una cucharadita de orégano, una cucharadita de menta, una cucharadita de pimentón dulce, una cucharadita de canela molida y media cucharadita de comino molido. Se baja el fuego y se remueve todo bien. Se deja cocinar durante una hora y media a dos horas si es pollo casero, o algo menos si es pollo normal. Hay que tener cuidado de que no se quede sin caldo. Si así fuese se añade algo más de caldo o de agua y se termina de cocer.

5- Cuando al pollo le falten unos 15 o 20 minutos, comenzamos con el cuscús. Para ello se tuesta el cuscús en seco en una sartén hasta que desprende olor a tostado. Al mismo tiempo se calienta en un cazo el agua con un poco de sal. Cuando empiece a estar tostado el cuscús, con cuidado de que no se queme, se echa en un bol y se añade el agua salada hirviendo por encima. Se tapa el bol con un trapo y se deja que el cuscús absorba todo el agua.

6- Mientras, en la misma sartén donde hemos tostado el cuscús se añade un chorrito de aceite y se fríe la cebolla picada que habíamos reservado. Cuando esté transparente se añaden los garbanzos, una cucharadita de pimentón dulce, una cucharadita de canela y media cucharadita de comino. Se remueve bien y, antes de que se quemen las especias, se añade el caldo que habíamos reservado con anterioridad.

7- Una vez el cuscús ha absorbido todo el agua, echamos un chorro de aceite de oliva virgen extra, una cucharada de orégano y una cucharada de menta y, con ayuda de un tenedor, se remueve bien el cuscús para que no se apelmace.

8- Una vez reducido el caldo de los garbanzos se añaden, junto con la cebolla frita, al bol de cuscús. Se remueve todo bien y ya está listo para servir junto con el pollo, que para entonces ya estará listo.


PUNTUALIZACIONES:
- En lugar de cuscús integral se puede usar cuscús normal, por supuesto.

- El pollo casero, y el pollo de corral, tardan más tiempo en cocinarse que el pollo normal. El punto perfecto de cocción del pollo es cuando la carne se desprende del hueso con facilidad. Es recomendable usar, siempre que se pueda, pollo casero o ecológico, así nos evitamos ingerir hormonas, antibióticos y demás basura con la que atiborran a los pollos de cría intensiva. El pollo casero tiene una carne más consistente pero mucho más sabrosa que el pollo normal. Solo es cuestión de cocinarlo durante más tiempo.

- En lugar de pollo se puede utilizar cordero, que es una carne más tradicional en este plato. Nosotros preferimos el pollo. También se puede hacer caso de la receta original y utilizar algún tipo de seta a la plancha para acompañar el cuscús, y así convertir esta receta en apta para vegetarianos.

- Si no se quiere cocer los garbanzos se pueden comprar ya cocidos. En este caso es mejor comprarlos de buena calidad, a ser posible ecológicos, porque los garbanzos son muy baratos.

- En lugar de cocer los garbanzos en la olla exprés se pueden cocer en una olla normal, pero les llevará alrededor de hora y media hasta que estén bien cocidos.

- Las medidas de las hierbas y especias son al gusto. Yo pongo las que yo utilizo, aunque cuando cocino las echo un poco a ojo, la verdad. Lo que sí es evidente es que el cuscús es una comida especiada, y prescindir de las especias dejaría a este plato un poco huérfano, sin sabor, y por lo tanto, sin gracia.


Este plato, a pesar de parecer muy complicado, no lo es tanto. Parece complicado por la gran cantidad de ingredientes que utiliza, pero luego su elaboración es más bien sencilla, muy similar a un tradicional pollo guisado. Lo que sí está claro es que el resultado hace que cualquier esfuerzo merezca la pena...

domingo, 18 de diciembre de 2011

Schorschbock 57: pura concentración.

Germany strikes back again: Alemania golpea de nuevo. Después de algo más de un año sin su título de cervecería que fabrica la cerveza más fuerte del mundo, Schorschbräu vuelve a ostentar este "galardón" con su Schorschbock 57.


Se trata de una cerveza de 57,7% de alcohol en volumen, conseguida por el método Eisbock. Este método consiste en congelar parte de la cerveza (el agua) para luego eliminar los cristales de hielo (eis, en alemán) y así conseguir una bebida con mayor concentración alcohólica.

Según las propias palabras de Georg Tscheuschner, maestro cervecero de Schorschbräu, "la medición mostró 59,82% de alcohol, pero para conseguir un mejor color la mezclé con una bock de 45%, que dio como resultado la cerveza de record mundial de 57,7% vol." La entrevista completa se puede leer (en inglés) aquí.

Para los que estén interesados en comprar esta cerveza, decir que se han fabricado un total de 36 botellas, y que se venden al módico precio de 200€ cada una (si es que a estas alturas aún queda alguna, claro...)

El proceso de fabricación de una Eisbock no es nada nuevo en la fabricación de cerveza. Aunque no se sabe a ciencia cierta cuando ni donde se originó este estilo, se sabe que su descubrimiento (como casi todo en esto de la gastronomía) fue un accidente, y se cree que ocurrió del siguiente modo:
Allá por el invierno de 1890, en la cervecería Reichelbräu de Kulmbach (Alemania), se ordenó a un mozo que llevase rodando unos barriles de Bockbier desde el patio trasero de la cervecería a la bodega y que cerrase la tienda. Pero después de un duro día de trabajo, el mozo pensó que no habría nada de malo en dejar la cerveza fuera toda la noche, y que ya se ocuparía de cumplir la orden de su jefe a la mañana siguiente.

Aquella noche resultó ser especialmente fría, con lo que los barriles se congelaron y estallaron. A la mañana siguiente, cuando los trabajadores de la cervecería volvieron al trabajo descubrieron todo lo que había pasado con la cerveza y pensaron que ésta se había echado a perder. Pero cuando la examinaron con atención, descubrieron que en el centro de cada barril se había concentrado un líquido marrón, turbio. Lo que los cerveceros no sabían era que el alcohol se congela a una temperatura muy inferior a la del agua, y que al irse congelando de fuera hacia dentro se iba concentrando en el centro del barril un líquido con alto contenido alcohólico que contenía además toda la esencia del sabor a malta de la Bockbier.

El dueño de la cervecería, como castigo, ordenó al mozo que había dejado los barriles fuera que se bebiese ese líquido marrón. El asustado mozo comenzó a beber, tal y como le habían ordenado, al principio con pequeños sorbos, pero poco a poco con sorbos cada vez más grandes y más placenteros. En el centro de cada barril se encontraba la cerveza más dulce, más fuerte y más deliciosa que se había fabricado nunca. Y este mozo fue la primera persona en el mundo en probar una Eisbock.

Por supuesto, y haciendo un esfuerzo de generosidad, el mozo dejó que sus compañeros probasen un poco de su castigo...jjj.

Hoy en día, la Reichelbräu ha pasado a formar parte del conglomerado cervecero Kulmbacher, y en Kulmbach se denomina a la Eisbock "G'frorns", que en la lengua local significa "algo congelado".


Pero volviendo al asunto que nos ocupa, el título de "cerveza más fuerte del mundo" estaba anteriormente en manos de los escoceses de Brewdog, con su The End of History, con un 55% de alcohol.


Ya hablé de esta cerveza en The End of History (julio de 2010), y de la guerra que mantenían (o mantienen, esto ya lo veremos...) estas dos cerveceras para hacerse con este título.

Así es como estaba hasta el mes de octubre el ranking de cervezas más fuertes del mundo:


Como se puede ver, desde el lanzamiento en 2007 de la Samuel Adams Utopias de 27% de alcohol, todas las demás son cervezas de Schorschbräu y de Brewdog.

Pero, ¿será este el último capítulo?

Según se desprende de las palabras de Georg Tscheuschner, no hay ninguna intención por su parte de continuar con esta guerra, y tal y como anunciaron los escoceses de Brewdog cuando lanzaron su The End of History, no habrá ningún otro intento de continuar con esta guerra de alcohol, porque para ellos ése era "el fin de la historia".

Pero yo creo que esto no se queda aquí, y si no, el tiempo nos dirá...

sábado, 5 de noviembre de 2011

Tarta de Santiago

A pesar de que la gastronomía gallega no es conocida precisamente por los postres, sí hay algunos que merecen verdaderamente la pena. Hoy vamos con uno de ellos, quizás el más emblemático de nuestra gastronomía: la tarta de Santiago.


Y no deja de resultar paradójico que una tarta a base de almendras sea la tarta más famosa de Galicia, precisamente porque Galicia no es tierra de almendros ni lo ha sido tradicionalmente. A pesar de todo ello, goza del sello de Indicación Geográfica Protegida "Tarta de Santiago" desde marzo de 2006, como queda recogido en el BOE del 23 de marzo, y donde aparecen tanto los ingredientes como las proporciones que debe llevar esta tarta para ser considerada una auténtica tarta de Santiago. Aunque es una tarta original de Santiago de Compostela, quedan amparadas bajo esta indicación todas las tartas elaboradas en la comunidad gallega.


Aunque ya se tiene constancia de esta tarta en documentos del siglo XVI (por aquel entonces llamada "torta real"), no fue hasta 1924 cuando se empezó a poner la cruz de Santiago sobre su superficie. La pastelería "Casa Mora" de Santiago (en la actualidad Pastelería Mercedes Mora: Rúa do Vilar, 50, Santiago de Compostela) fue la primera en hacerlo, y desde entonces se presenta siempre con este dibujo característico.


Esta cruz con forma de espada se cree que tiene su origen en las cruzadas, cuando los caballeros llevaban una cruz con la parte inferior afilada para poder clavarla en el suelo y realizar sus oraciones diarias. Es el emblema de la Orden de Santiago desde el siglo XII.

La receta que yo pongo está sacada del libro Mis recetas favoritas de Karlos Arguiñano (Bainet Editorial, 2004), libro en el que hace un repaso por las diferentes cocinas regionales de toda la geografía española y, como no, en Galicia no podía faltar esta tarta.


Tarta de Santiago


INGREDIENTES:
- 4 huevos
- 250 g de azúcar
- 250 g de almendras molidas
- Ralladura de un limón
- Canela en polvo (al gusto)
- Azúcar glas


PREPARACIÓN:
1- Precalentar el horno a 180ºC. Preparar un molde desmontable con mantequilla y harina y reservar.

2- En un bol batir los huevos con el azúcar durante 2 o 3 minutos, hasta que tengan un color pálido. Añadir la ralladura de limón, la almendra molida y la canela.

3- Verter en el molde e introducir en el horno caliente durante unos 35 minutos, o hasta que se vea que está hecha.

4- Mientras está la tarta en el horno, se puede descargar aquí la plantilla de la cruz de Santiago para luego espolvorear el azúcar glas. Imprimir y recortar.

4- Sacar del horno, dejar enfriar y desmoldar. Una vez completamente fría, se coloca encima de la tarta la cruz de Santiago y se espolvorea con azúcar glas. Se retira la cruz con cuidado y se guarda para la próxima vez (que sin duda la habrá...)


PUNTUALIZACIONES:
- Puede hacerse con forro o sin forro. El forro se puede hacer con masa de hojaldre o con masa quebrada (brisa). A nosotros nos gusta más sin forro y, además, resulta mucho más sencilla de elaborar.

- La cantidad de canela molida que yo pongo en esta tarta es de una cucharadita de postre, pero esta cantidad se puede variar al gusto.

- Debe quedar con una textura húmeda y jugosa por dentro, pero bien cocida por fuera.


Una tarta sencillísima pero deliciosa. Un buen remedio contra la morriña para todos los gallegos que están en la diáspora, una manera de estar un poquito más cerca de casa...