miércoles, 25 de junio de 2014

Cake de naranja y kéfir

Hace poco me han regalado el libro de cocina Cake, de Rachel Allen (Collins, 2012), y hojeando entre sus muchas recetas interesantes, encontré ésta que me llamó bastante la atención: Orange sour-cream cake.

Se trata de un sencillo bizcocho de naranja con cobertura de mermelada de naranja, la cual evita que se seque rápidamente y hace que el sabor a naranja sea más intenso.

La receta original lleva sour cream (nata agria), pero ante la imposibilidad de conseguirla por aquí, he decidido sustituirla por kéfir, que también tiene un toque "sour", sobre todo si es casero, como en mi caso. Los bizcochos elaborados con sour cream son especialmente húmedos y tienen un ligero toque que recuerda a su sabor. En este caso, el kéfir cumple perfectamente esta función y también deja su sello en este bizcocho.

No me voy a parar a hablar del kéfir, de todas las virtudes de esta maravillosa leche fermentada, y de todos los beneficios que tiene su ingesta habitual. Haría falta una entrada entera solo dedicada a hablar del kéfir. Para el que aún no lo conozca, hay infinidad de páginas en la red dedicadas a este alimento.

Hace unos pocos años, la única forma de tomar kéfir era tener la enorme suerte de poseer un hongo de kéfir (conseguido casi siempre a través de algún conocido) y hacer la leche kefirada en casa. Hoy en día se encuentra en casi cualquier supermercado, en la sección de refrigerados lácteos. Incluso a veces nos podemos encontrar con diferentes marcas y tipos de leche (vaca, oveja, cabra) con la que se hace.

Yo hace ya muchos años que conseguí el mío y hace muchos años que disfruto de los beneficios de mi ración diaria de kéfir. Yo siempre uso leche de vaca para hacerlo, y ése es el kéfir que uso en esta receta.

Cake de naranja y kéfir

INGREDIENTES:
Para el cake:
- 200 g de mantequilla en pomada
- 200 g de azúcar
- 2 huevos grades, preferiblemente caseros o ecológicos
- La ralladura fina de la piel de una naranja, no tratada químicamente
- 200 g de kéfir
- 300 g de harina de repostería
- Un sobre de levadura sin aluminio (9 g)
- Una pizca de sal

Para el glaseado:
- El zumo de una naranja
- 100 g de mermelada de naranja

PREPARACIÓN:
1- Precalentar el horno a 180ºC. En un bol se echa la mantequilla y el azúcar y se bate hasta que tenga una consistencia ligera y el azúcar se haya disuelto.

2- A continuación, sin dejar de batir, se echan los huevos de uno en uno (no se echará el segundo huevo hasta que el primero se haya integrado perfectamente en la masa).

3- A continuación, se echan la ralladura de naranja y el kéfir y se sigue batiendo.

4- Por último se echa la harina en el bol, junto con la sal y la levadura. Se bate todo bien hasta obtener una mezcla homogénea y sin grumos.

5- Se echa en un molde desmontable redondo previamente engrasado y enharinado y se mete en el horno durante unos 45 minutos, o hasta que al pincharlo en el centro con un palillo, éste salga limpio.

6- Una vez el cake está fuera del horno, se prepara el glaseado. Para ello se echa en un cazo el zumo de naranja junto con la mermelada y se lleva a ebullición removiendo de vez en cuando. Cuando tenga la consistencia deseada (ni muy líquida ni muy espesa), se echa por encima del bizcocho aún caliente y ya desmoldado.

PUNTUALIZACIONES:
- Si la naranja no es casera o ecológica, es conveniente lavarla bien bajo un chorro de agua caliente, frotándola incluso con algún cepillo para limpiarle cualquier resto de cera, polietileno o goma laca, productos con los que suelen "encerar" las naranjas antes de llevarlas a las tiendas.

- Con el calor del horno, las bacterias beneficiosas del kéfir se mueren y ya deja de tener ese efecto beneficioso. En este bizcocho lo que hace es aportar sabor y textura, del mismo modo que haría la sour cream en la receta original.

- La sour cream se puede sustituir también por nata con unas gotas de zumo de limón, aunque el resultado, obviamente, no será el mismo.

- Al preparar el glaseado hay que tener en cuenta que al enfriar espesará, con lo que no se debe esperar a que esté espeso ya en el cazo, porque al enfriarse se pondrá demasiado duro. Si se nos enfría el glaseado antes de echarlo por encima del bizcocho, se puede volver a calentar ligeramente en el fuego para que se suelte.

Un bizcocho delicioso, con un intenso sabor a naranja. Yummy!!

martes, 1 de abril de 2014

Pudin de tapioca

El postre que traigo hoy, es probablemente el postre más rápido y fácil de todos los que he publicado hasta el momento: pudin de tapioca.

Puede que resulte un tanto extraño la utilización de la tapioca en una preparación dulce, puesto que normalmente se utiliza para espesar sopas y purés, pero es un gelificante estupendo en preparaciones dulces como esta.

La tapioca no es más que el almidón de la yuca (Manihot esculenta), conocida también como mandioca, una planta de origen americano, probablemente Brasil o Paraguay. El proceso de elaboración de la tapioca consiste en lavar el almidón extraído de la raíz de la yuca y calentarlo hasta que cristaliza en la forma que todos conocemos de pequeñas "perlas" de tapioca.

Esta planta tiene una gran importancia en la dieta de los países de Sudamérica de donde es originaria (Paraguay es uno de los países de mayor consumo per cápita del mundo) así como en la zona del Caribe. Hoy en día se cultiva por todo el mundo, pero especialmente en África, puesto que actualmente es el continente donde se concentra la mayor parte de la producción mundial. Es un alimento con grandes propiedades nutritivas, muy rico en hidratos de carbono, con un gran contenido en vitamina K, por ejemplo, que ayuda a combatir la osteoporosis, y además es bajo en grasas.

Aquí en España ya se puede encontrar con facilidad en los supermercados la raíz de yuca "fresca", aunque para recetas como esta, es mucho más cómodo comprar el paquetito de tapioca.

Pudin de tapioca

INGREDIENTES (para 4 personas):
- 1 huevo
- 2 cucharadas de azúcar
- 3 cucharadas soperas de tapioca
- 1/2 litro de leche
- 1/2 vaina de vainilla (5 o 6 cm)
- 1 pizca de sal (opcional)
- Sirope de arce para acompañar

PREPARACIÓN:
1- En la misma olla donde vamos a cocer el pudin, se bate el huevo. Se añade el azúcar, la tapioca, y la leche y se deja reposar unos 10 o 15 minutos para que la tapioca empiece a rehidratarse.

2- Mientras, se parte la vaina de vainilla por la mitad en sentido longitudinal y, con la ayuda del mismo cuchillo, se raspan las semillas que se echan a la olla. Las dos mitades de vainilla que se han raspado se añaden también a la olla (al final de todo las quitaremos).

3- Pasados los 10 o 15 minutos se pone la olla a fuego lento y se va removiendo de vez en cuando con unas varillas para evitar que se nos pegue al fondo.

4- Una vez veamos que la crema va "engordando" (esto es, cuando al dejar de dar vueltas con las varillas, la crema se queda estática), se retira del fuego. Se buscan las dos mitades de la vaina de vainilla y se tiran. Se vierte con cuidado el pudin en los vasos donde se vaya a servir.

5- Se deja enfriar y listo.

PUNTUALIZACIONES:
- Se puede comer templado o frío, con sirope de arce, con sirope de ágave, con un poco de canela, con azúcar quemado como si de una crema catalana se tratase, o simplemente tal cual, sin nada. Está bueno de todas formas.

- Debe quedar con una textura como la de un flan, ni demasiado líquida ni demasiado dura. La textura dependerá, sobre todo, del tiempo de cocción.

- Su sabor recuerda a las natillas, aunque es un poco granuloso, como un arroz con leche.

- Para este tipo de recetas siempre es mejor usar leche entera, porque quedarán más cremosos.

- Se puede sustituir la vaina de vainilla por extracto de vainilla, aunque no será lo mismo.

- Aunque la yuca no tiene gluten, la tapioca que yo compro, la de la marca Royal, advierte en el paquete que puede contener trazas de trigo. Existen otras marcas en el mercado, como la de Santiveri, que garantizan la ausencia de gluten.

Este postre nos puede sacar de un apuro porque es fácil y rápido de preparar, y se pueden tener todos los ingredientes en casa, y además rico y nutritivo.

lunes, 17 de febrero de 2014

Flan de turrón de Jijona (con y sin Thermomix)

Hoy vamos con una receta de aprovechamiento, ya que sirve para aprovechar esas tabletas de turrón blando que suelen quedar por la despensa y que no se sabe muy bien qué hacer con ellas. La mayoría de la gente diría: "¡pues qué vas hacer, comértelas!", pero estoy casi seguro de que una buena parte de las tabletas de turrón blando que se venden en este país van destinadas a la elaboración de postres. Y es que con el turrón blando se pueden hacer una gran cantidad de postres diferentes y que gustan incluso a aquellos a los que no nos gusta el turrón blando.

Aunque técnicamente este postre no se puede considerar un flan, he optado por no cambiar el nombre con el que aparece en la página de donde lo he quitado, que no es otra que la archifamosa Velocidad cuchara. Y digo que no es un flan porque el ingrediente principal de cualquier flan que se quiera llamar flan es el huevo, y en este caso, esta receta no lleva huevo. Además, ni siquiera necesita horno ni baño María para que cuaje.

El turrón de Jijona, de Xixona, o simplemente turrón blando, es un dulce típico de la localidad de Jijona (Alicante) y está hecho a partir de tres ingredientes básicos: almendra, miel y clara de huevo. El auténtico turrón de Jijona tiene Denominación de Origen y debe llevar este sello que acredita su procedencia y su calidad.

Flan de turrón de Jijona

INGREDIENTES (para 6 flanes individuales):
- 200 g de turrón de Jijona
- 550 g de leche entera
- 200 g de nata líquida
- 100 g de azúcar
- 2 sobres de cuajada

PREPARACIÓN CON THERMOMIX:
1- Se separan 50 ml de la leche y en ella se disuelven los 2 sobres de cuajada. Debe quedar una pasta lisa y sin grumos.

2- Se pone el turrón en el vaso y se tritura programando 5 segundos, velocidad 5.

3- A continuación se añaden los demás ingredientes al vaso y se vuelve a programar 5 segundos, velocidad 5 para que se mezcle todo bien. A continuación se programa 8 minutos, 100º, velocidad 2.

4- Mientras, se preparan los moldes.

5- Cuando la crema esté lista, se vierte en los moldes y se deja enfriar. Cuando esté templada o casi fría, se meten en la nevera hasta el momento de servir.

PREPARACIÓN SIN THERMOMIX:
1- Se separan 50 ml de la leche y en ella se disuelven los 2 sobres de cuajada. Debe quedar una pasta lisa y sin grumos.

2- Se machaca el turrón en un plato con ayuda de un tenedor o de un machacador de fruta. Cuando esté bien machacado se echa en una olla con el resto de ingredientes. Se pone a fuego suave y se va removiendo hasta que hierva.

3- Mientras, se preparan los moldes.

4- Cuando la mezcla comience a hervir se retira del fuego sin dejar de remover y a continuación se vuelve a poner al fuego hasta que vuelva a comenzar a hervir de nuevo, siempre sin dejar de remover.

5- Una vez vuelva a comenzar a hervir, se retira del fuego y se vierte en los moldes que tenemos preparados y se deja enfriar. Cuando esté templada o casi fría, se meten en la nevera hasta el momento de servir.

PUNTUALIZACIONES:
- Este postre se puede hacer tanto con Thermomix como sin ella. De ambas maneras resulta muy fácil.

- Yo he usado moldes de silicona, que no hay que engrasar ni hacer nada de nada. Se desmoldan muy fácilmente simplemente dándoles la vuelta. No es necesario pasar el cuchillo por los bordes, ni meterlos unos segundos en agua caliente ni nada. Solo darles la vuelta y "jugar" con el molde hasta que el flan se desprenda sobre el plato.

- Se puede acompañar con sirope de arce, con sirope de agave, con una crema de caramelo casera, con nata, o con cualquier otro ingrediente que nos guste. En mi caso, he puesto sirope de arce y la verdad es que le queda muy bien.

- La cuajada a la que se refiere la receta es cuajada en polvo, que viene en sobres de 12 gramos. Yo uso la marca Royal, aunque hay otras marcas, como por ejemplo Cuajada Brullet o Cuajada Mandarín. Si no se encuentra este tipo de cuajada en polvo se puede sustituir por gelatina neutra. La cantidad dependerá de la marca y del tipo (en hojas o en polvo). Lo mejor es consultar el envase. Aquí va un enlace a la página Gastronomía&Cía donde explican perfectamente todas estas cuestiones.

- La leche es mejor que sea entera, porque el postre quedará más cremoso, pero se puede utilizar cualquiera. También se puede usar nata para cocinar en lugar de nata para montar, con un menor contenido en materia grasa.

Un postre rápido, que se puede preparar unas horas antes de comer, y sobre todo sencillo donde los haya...

Salud!!

domingo, 12 de enero de 2014

Rosácea de ricotta

Hoy nos vamos hasta Italia para preparar una Rosácea de ricotta.

Este dulce es similar a la Torte delle rose típica de Mantova, pero sin el relleno tradicional de mantequilla y azúcar, sino con un relleno igualmente "húmedo" con queso ricotta.

La ricotta es un queso que se hace a partir del suero que sobra durante el proceso de elaboración de otros quesos, de ahí su nombre, que significa literalmente "recocido", o "cocido dos veces".

El proceso de elaboración de este queso, explicado de un modo muy somero, sería el siguiente: en el momento de separar la cuajada del suero, este último, bien colado, se deja acidificar durante unas horas para luego calentarlo y, una vez a temperatura ambiente de nuevo, se recoge la capa que se ha formado en la superficie. Se deja escurrir un par de horas sobre un paño y ya tenemos nuestro queso ricotta. En Italia se hace sobre todo con el suero sobrante después de la fabricación de la mozzarella y el provolone.

Esta receta está sacada del libro Repostería esencial (RBA, 2003), de Cornelia Schinharl y Sebastian Dickhaut.


Rosácea de ricotta

INGREDIENTES:

Para la masa:
- 400 g de harina de fuerza
- 50 g de azúcar
- 2 sobres de azúcar vainillado
- 1 pizca de sal
- 150 ml de leche (165 gramos)
- 100 g de mantequilla
- 30 g de levadura fresca de panadería
- 2 cucharadas de Amaretto (o de Marsala)

Para el relleno:
- 1 limón grande
- 75 g de pistachos
- 50 g de piñones
- 100 g de chocolate negro
- 250 g de ricotta
- 50 g de miel
- 1 huevo

Para glasear:
- 130 g de mermelada de naranja dulce

PREPARACIÓN:
1- Lo primero es preparar la masa. Para ello se echa la harina en un bol. Se añade la levadura y se deshace bien con la harina con ayuda de las manos. A continuación se echan al azúcar, el azúcar vainillado y la sal. Se mezcla todo bien con la ayuda de unas varillas.

2- Mientras, en un cazo se calienta ligeramente la leche y la mantequilla hasta que estén tibias al tacto. Añadir el amaretto. Verter esta mezcla en el bol de la harina y amasar hasta formar una masa homogénea que se desprenda con facilidad de las paredes del bol.

3- Cubrir la masa y dejarla reposar hasta que doble su volumen inicial (alrededor de una hora).

4- Una vez la masa haya doblado su volumen, y antes de sacarla del bol, se prepara el relleno. Se pican los pistachos, los piñones y el chocolate, y se reservan.

5- En un bol se echa la ralladura de un limón y el zumo de medio, y se añade la ricotta, la miel y el huevo ligeramente batido. Se añaden los pistachos, los piñones y el chocolate picados y se mezcla todo bien.

6- Antes de continuar es conveniente preparar el molde (redondo) con mantequilla y harina.

7- Se saca la masa del bol donde estuvo leudando, se amasa un poco y, con la ayuda de un rodillo, se estira formando un rectángulo de alrededor de un centímetro de grosor. Se esparce el relleno de ricotta por encima y, con la ayuda de una espátula, se extiende de manera uniforme sin llegar hasta los bordes.

8- Se enrolla la lámina por el borde más largo y se corta en trozos de unos 4 o 5 centímetros. Una vez cortada la lámina en varias "espirales" de masa y relleno, se van pasando con cuidado al molde que tenemos preparado, de modo que quede hacia arriba la espiral con el relleno también a la vista. Se empieza por poner una espiral en medio del molde y todas las demás alrededor, formando una especie de flor (de ahí el nombre de este dulce).

9- Se deja leudar de nuevo hasta que las espirales se vayan uniendo unas a otras (alrededor de otra hora).

10- Se mete en horno precalentado a 180ºC durante unos 35 minutos o hasta que se vea que está cocido.

11- Justo al sacar del horno, y antes de que la rosácea se enfríe, se prepara el glaseado con la mermelada de naranja. Para ello solo hay que calentar un poco la mermelada hasta que se pueda extender con facilidad por la superficie de la tarta con un pincel de repostería.

12- Extender la mermelada por toda la superficie, y esperar a que enfríe del todo.

PUNTUALIZACIONES:
- Aunque en algunos sitios se puede ver que hablan de "ricotta o requesón", el queso ricotta NO es lo mismo que el requesón, aunque en apariencia pudiese parecerlo. Como ya he dicho antes, el queso ricotta se hace a partir del suero de la leche sobrante en el proceso de la fabricación del queso, mientras que el requesón se hace a partir de leche de vaca.

- Si no encuentras queso ricotta puedes sustituirlo por queso quark, aunque la verdad tengo mis dudas de que el queso quark sea más fácil de conseguir que el ricotta, pero todo sea por abrir más opciones... De todos modos, aunque similar a la ricotta en aspecto y versatilidad, es más parecido al requesón en cuanto a características.

- Si alguien se anima a intentar preparar ricotta en casa, hay en Internet un montón de sitios donde enseñan cómo hacerlo, solo hay que googlear "ricotta casera" y ya nos aparecen infinidad de ellos. Yo recomiendo especialmente éste: Fankhauser's Cheese Page (en inglés), donde además de ricotta, enseña como preparar paso a paso un montón de quesos diferentes, así como yogur, tofu, pan, mermelada, ahumar comida, etc.

- El Amaretto es un licor italiano originario de la ciudad de Saronno, hecho a base de almendras, huesos de albaricoque y otras plantas y frutas. El Marsala es un vino dulce siciliano similar al Oporto. Si no tenéis ni Amaretto ni Marsala, un Jerez dulce tampoco estaría mal.

- Si no tienes azúcar vainillado, se puede aumentar la cantidad de azúcar de la masa a 60 gramos y añadir la raspadura del interior de media vaina de vainilla. Una manera muy sencilla de hacer azúcar vainillado en casa es introducir las vainas abiertas que nos sobran en un bote de azúcar, y cerrar bien el bote para que el azúcar se impregne bien del aroma que desprenden las vainas. También se pueden triturar las vainas de vainilla sobrantes junto con el azúcar en un robot de cocina, con lo que ganará en intensidad aunque el grosor del azúcar disminuirá.

Este postre es un poco laborioso, aunque el resultado bien merece la pena...

sábado, 7 de diciembre de 2013

Tapas&Blogs micológico en Celanova

El pasado sábado 23 de noviembre tuvo lugar una nueva reunión del colectivo Tapas&Blogs en la localidad ourensana de Celanova. Esta vez se trataba de una jornada dedicada a la micología, algo que, para alguien como yo que considera el salir al monte a recoger setas un deporte de alto riesgo, era una jornada con un puntito de emoción.

Y no es que no me gusten las setas (más bien todo lo contrario), sino que en mi casa siempre se tuvo una cierta micofobia, con lo cual nunca entraba una seta silvestre, y la que entraba, o bien volvía a salir vivita y coleando, o bien se iba directamente al cubo de la basura. Las únicas setas que se consumían eran los champiñones de bote, y tampoco eran demasiados los platos en los que mi madre los usaba, la verdad...

Pero volviendo al tema que nos ocupa, la jornada comenzó a las 10 de la mañana en el local de la sala micológica Plan C, donde Alejandro Mínguez, propietario y apasionado de las setas, nos esperaba. Una vez todos reunidos, Alejandro nos introdujo, a través de una pequeña y amena charla, unas pequeñas nociones sobre las diferentes variedades de setas que nos podemos encontrar en Galicia, así como de sus principales características.

Una vez terminada la charla, nos pusimos en marcha para dirigirnos a los montes cercanos, ataviados con navaja, cesta de mimbre y ropa de abrigo, puesto que la mañana estaba realmente fría. Conchi Zúñiga, miembro del colectivo Tapas&Blogs Galicia, y responsable del blog Cocinando Setas, y Ricardo Mínguez, como experto micólogo y hombre que ha dedicado buena parte de su vida a las setas, nos acompañó en nuestra "andaina", aclarando todas las dudas que nos iban surgiendo a la hora de recolectar los ejemplares que íbamos encontrando.

La helada caída la noche anterior no hizo posible una recolección demasiado copiosa en cuanto a número de ejemplares ni a variedad, pero pudimos coger suficiente cantidad de setas como para hacer un análisis de algunas de las variedades, tanto comestibles como no comestibles.

Amanita muscaria
Amanita pantherina

La siguiente parada estaba en los invernaderos que la familia Mínguez posee cerca de Celanova.

Bajo el nombre comercial de Pan do Demo, se dedican al cultivo de gírgolas (Pleurotus ostreatus) que son las setas que podemos encontrar fácilmente envasada en bandejas y champiñones (Agaricus bisporus). Debido al carácter artesanal de esta empresa, y a la dificultad de competir con empresas mucho mayores, solo se pueden encontrar las setas de Pan do Demo en Celanova y alrededores.

Gírgolas (Pleurotus ostreatus)

Ya de vuelta en la tapería, pudimos clasificar las setas recogidas...


...y pasar a la comida, en la que destacaba el uso, como no, de setas en prácticamente todos los platos. El menú fue el siguiente:

Sopa de Craterellus tubaeformis (anteriormente Cantharellus tubaeformis)
Habas con gírgolas (Pleurotus ostreatus)
Crema de Boletus edulis, a cargo de Conchi Zúñiga.
Empanada de setas
Y por último una Galeguesa...

...acompañada de una ensalada con Craterellus tubaeformis en conserva.
La galeguesa es una hamburguesa gallega (como su nombre indica),producida por Roberto Álvarez, de la Facenda O Agro, en Santiago de Amoroce (Celanova). Está hecha con carne picada de ternera de raza salers, que es una raza autóctona de Francia, pero que se adapta prácticamente a cualquier zona del mundo donde se quiera criar, puesto que no requiere tanto cuidado por parte del ganadero como las otras razas.

Una jornada muy enriquecedora debido tanto a los conocimientos micológicos adquiridos, como porque siempre resulta agradable compartir mesa y mantel con gente tan maravillosa como ésta del colectivo Tapas&Blogs Galicia:

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Panecillos de hamburguesa (con y sin Thermomix)

La receta de hoy se ha convertido en poco tiempo en una receta imprescindible en casa. Son tan sencillos y, sobre todo, es tan bueno el resultado, que creo que no volveremos a comprar más panes de hamburguesa en el súper.

Esta receta está sacada del archifamoso blog webos fritos, en el que podemos encontrar las dos versiones para hacer, es decir, tanto la convencional como la que usa la Thermomix. La página incluye además un vídeo de 7 minutos de duración donde se explica todo el proceso. También se puede encontrar esta receta en su libro de reciente lanzamiento Pan con webos fritos (El País Aguilar, Santillana Ediciones, 2013), de Susana Pérez (textos y recetas) y Jesús Cerezo (fotografía).

En mi casa la hacemos con Thermomix, pero no tiene ninguna dificultad si no se tiene este aparato, puesto que solo hay que hacer un amasado a mano, y luego respetar los tiempos y las condiciones de leudado.

Panecillos de hamburguesa

INGREDIENTES (para 8 panecillos):
- 500 g de harina de fuerza
- 10 g de levadura prensada de panadería (o 3,5 g de levadura seca de panadería)
- 150 g de leche entera
- 125 g de agua tibia
- 1 huevo mediano
- 25 ml de aceite de oliva virgen extra (unos 20 g)
- 10 g de sal
- 20 g de azúcar

PARA DECORAR:
- Semillas de sésamo
- Agua

PREPARACIÓN SIN THERMOMIX:
1- Se echa la harina en un bol amplio. Se deshace la levadura con la harina frotándola entre la palma de las manos hasta que no queden grumos gruesos de levadura. (Si se va a usar levadura seca, se empieza mezclando la harina con los ingredientes del paso 2). Se añade la sal y el azúcar y se mezcla bien con la ayuda de unas varillas.

2- En un bol aparte, se bate el huevo. Se añade la leche, el agua y el aceite. Una vez esté todo bien mezclado, se hace un volcán en el bol de la harina y se añade la mezcla líquida en el centro. Con la ayuda de un tenedor, empezar a mezclar. (Si se utiliza levadura seca, éste es el momento de añadirla).

3- Cuando la masa coja consistencia para poder ser amasada, se vuelca la masa sobre una mesa y se empieza a amasar durante unos minutos hasta obtener una masa lisa y homogénea y que no se pegue a las manos.

4- Se deja leudar dentro del bol donde mezclamos la harina, tapado con film de cocina, durante una hora u hora y media hasta que doble su volumen.

5- Pasado este tiempo, se desgasifica la masa con los dedos y se vuelca en la mesa. Se da un ligero amasado y se divide en 8 porciones iguales (o 16 más pequeñas). Yo peso la masa y la divido entre 8 para saber cuanto tiene que pesar cada panecillo. Con esta receta salen 8 porciones de masa de unos 110 gramos cada una.

6- Se da forma a los panecillos. Para ello se toma una porción de masa entre las manos y se da forma de bola, como si de plastilina se tratase. Se aplasta la bola y se coloca en la bandeja del horno. Se repite el proceso hasta formar los 8 panecillos.

7- Se tapan con un paño y se dejan leudar durante otra hora u hora y media hasta que doblen su volumen.

8- Pasado este tiempo se precalienta el horno a 220ºC, calor arriba y abajo. Con cuidado de no calcar, se pincelan los panecillos con agua o, como hago yo, se pulveriza agua con ayuda de un pulverizador, y se echan las semillas de sésamo por encima "generosamente".

9- Se baja la temperatura del horno a 200ºC y se mete la bandeja con los panecillos en el horno durante 12 a 15 minutos, controlando que no se nos quemen.


PREPARACIÓN CON THERMOMIX:
1- Se echan en el vaso los ingredientes líquidos: agua, leche, aceite, huevo y la sal. Programar 2 minutos, 37º, vel. 3.

2- A continuación se añade la harina, el azúcar y la levadura. Se programan unos segundos a velocidad 3 y luego 5 minutos velocidad espiga.

3- A continuación se saca la masa del vaso y se continúa en el paso 4 (preparación sin Thermomix) en adelante.

PUNTUALIZACIONES:
- Hay que asegurarse de que la harina es de fuerza, es decir, con alto contenido en gluten. No sirve la harina de repostería, puesto que contiene muy poco gluten y el resultado sería algo más parecido a un bizcocho, pero salado. La harina panadera tampoco es la más adecuada, puesto que esta harina se recomienda para panes básicos, es decir, los que solo llevan los cuatro ingredientes imprescindibles para hacer pan: harina, levadura, agua y sal.

- Yo prefiero utilizar levadura prensada (fresca) de panadería. Cada vez es más fácil de encontrar en supermercados bien surtidos (en la sección de refrigerados). Es barata y fácil de medir aunque no se tenga una báscula de precisión. El único "inconveniente" es que aún no se puede encontrar (al menos yo aún no le he encontrado) de producción ecológica, mientras que la seca sí. No es necesario activarla, porque se desmenuza directamente con la harina, aunque sí es verdad que si se rehidrata, su poder fermentativo aumenta en torno a un 17%.

- Hay que tener en cuenta la fecha de caducidad de la levadura, tanto la prensada como la seca, porque afectará directamente a su capacidad de leudado. Cuanto más fresca, mejor. La levadura seca, además, no debe utilizarse si el paquete lleva más de 24 horas abierto.

- Otro consejo respecto a la levadura prensada y que también afecta a su rendimiento es que, aunque sí se puede congelar, no se debe hacer. Es preferible ir comprando los cubitos frescos en el supermercado a medida que se van necesitando.

- Se debe, además, sacar la levadura con antelación de la nevera para que vaya "despertando" gradualmente de su letargo. Nadie está de buen humor después de un brusco despertar, y las levaduras tampoco...jeje.

- Como ya hemos dicho, se puede sustituir la levadura prensada de panadería por levadura seca, pero ojo!!, levadura seca DE PANADERÍA. No sirve la levadura química de repostería. Para entendernos: la "levadura" de repostería (baking powder) es un polvo de color blanco que solo "funciona" con el calor del horno, y la levadura seca de panadería es más granulada y de color marrón, y hace leudar las masas antes de meterlas en el horno.

- Si se usa levadura seca, ésta ha de incorporarse después de haber mezclado la harina y los líquidos, y no antes; y sobre todo, nunca directamente sobre la sal porque, debido a la gran diferencia de pH, podría verse afectada y no rendir como debiera.

- Durante el amasado a mano no es conveniente añadir más harina que la que pone la receta, porque daría como resultado unos panes más duros y menos esponjosos. Lo que sí se puede hacer es echar un montoncito de harina en un lado de la mesa e ir enharinando las manos si vemos que la masa se nos pega demasiado y no nos deja amasar.

- El amasado a mano ha de ser ágil, porque cuanto más lento amasemos, más se nos pegará la masa a las manos.

- Cualquier masa de pan ha de llevar sal, puesto que es imprescindible para que el pan sepa bien. Si, por motivos de salud, no se puede tomar sal, se puede rebajar la cantidad o prescindir de él. La cantidad standard de sal en una masa de pan es de 20 gramos por kilo de harina.

- La temperatura ideal de leudado está en torno a lo 26ºC. Si estamos en invierno podemos dar un golpe de calor al horno para que alcance unos 30ºC y meter tanto el bol con la masa en el primer leudado, como los panecillos ya formados y preparados para el segundo leudado. En verano no suele ser necesario, pero todo dependerá de la temperatura que haya en nuestra cocina. Si sois afortunados y vuestro horno tiene esta función (fermentar) o bien incluye una unidad de leudado, pues ése es el mejor sitio, porque recrea las condiciones óptimas tanto de temperatura como de humedad para un leudado perfecto.

- En lugar de hacer 8 panecillos se pueden hacer 16 panecillos más pequeños, pero hay que tener en cuenta que el tiempo de horno puede variar según sea su tamaño. Si optamos por hacer dos tamaños diferentes (por ejemplo, 6 panecillos grandes y 4 pequeños) es conveniente hornearlos en dos tandas, una con los grandes y otra con los pequeños.

- Si no se van a comer todos recién horneados, se pueden congelar. Lo mejor es congelarlos en cuanto enfríen del todo.

- También se pueden pincelar con leche en lugar de agua, aunque no es necesario. Lo que no se debe usar para pincelar es huevo batido, porque dejaría una capa brillante más parecida a la de un pastel.

Lo dicho, unos panes realmente buenos, y que valen tanto para comer una buena hamburguesa, como para hacer cualquier otro tipo de bocadillo.