miércoles, 7 de enero de 2009

Roscón de Reyes

Ayer fue el día de Reyes, día de los regalos y también, cada vez más, día del roscón de reyes. Y digo "cada vez más" porque ya parece algo imprescindible en nuestra sobremesa del día 6 de enero (para alegría del gremio de los pasteleros, que se hartan a vender estos dulces en este día). Yo no recuerdo ningún dulce especial ese día en mi casa cuando yo era pequeño, la verdad...

Yo me resisto a comprarlos, una porque no soy muy devoto de este dulce (no le acabo de encontrar la gracia) y dos porque me parece que los precios que alcanzan ese día son auténticamente desorbitados (recordemos que no es más que un poco de masa con algo de fruta confitada).

Hace unos días leí un pequeño artículo de Manuel Martín Ferrand en el nº 1.106 del XL Semanal (página 73) con el que estoy bastante de acuerdo. Entre otras cosas viene a decir que la tradición del roscón "forma parte de una de las muchas tradiciones inventadas que nos asisten. Algún panadero despierto le añadió agua de azahar a los bollos que preparaba y puso en marcha un negocio que, un siglo después, ya es tradición". También dice por ahí que "muchos de los que vamos comer para inaugurar este 2009 llevan horneados algunos meses y esperan turno en los congeladores". Esta afirmación es una especie de leyenda urbana igual que dice que todos los que no se vendieron para el día de Reyes se meten en el congelador para venderse por la Semana Santa. Yo no lo sé, lo único que sé es que no doy un duro por este dulce, y que para encontrar un buen roscón de pastelería encuentras 99 malos (y ya no digamos los de supermercado). Si lo hago es porque gusta en casa, y prefiero que lo coman recién hecho, aún un poco templado, y porque sé lo que están comiendo. El artículo acaba diciendo que "si los fabricantes del roscón no vuelven por el camino de la calidad corren el peligro de que sus equivalentes italianos -el panettone de Milán y el pandoro de Verona-, cada día más frecuentes en nuestros supermercados, generalmente más frescos a pesar de la distancia de su origen, terminen por quedarse con el cetro español de la bollería navideña".
Se queréis ver el artículo completo, aquí tenéis el enlace:
Roscón, por Manuel Martín Ferrand

También mencionar otro artículo, esta vez de Jesús Llona Larrauri para hoy.es, en el que viene a corroborar lo anteriormente expuesto, con frases como "es muy difícil encontrar buenos roscones. Abundan los bizcochos demasiado livianos o muy amazacotados, que no saben a nada o están demasiado perfumados con agua de azahar. Les faltan huevos y mantequilla, que son los dos productos nobles que dan calidad al roscón, y sobran congelados. A este paso, el roscón de Reyes se convierte en un producto insulso, que no sabe a nada, propio de paladares corrientes. Es un desastre la baja calidad de este producto que de la mano de la masificación, acabará con un cartelito que diga «sin colorantes ni conservantes», «sin huevo ni mantequilla»".
Para leer todo el artículo éste es el enlace:
Roscón de Reyes, por Jesús Llona Larrauri

Así a todo, sé que este postre tiene muchos adeptos (entre ellos My Missus), así que si alguien quiere una buena receta aquí tiene la mía, que también quité de la misma revista que mencioné antes (XL Semanal) de hace algunos años, y que viene firmada por María Martín.
En esta revista, después de la receta, viene también una pequeña explicación del origen de este dulce que tiene poco que ver con la que nos dice Martín Ferrand en su artículo, pero que parece ser la más extendida, que es la de los pasteles que los romanos ofrecían al dios Jano (que es el dios que da nombre a este mes de enero en el que nos encontramos).


INGREDIENTES:
- 650 grs. de harina de fuerza (hará falta más harina para amasar)
- 100 grs. de mantequilla
- 125 grs. de azúcar
- 20 grs. de levadura de panadería (yo usé la pastilla de 25 grs. entera) o 2 sobres de levadura deshidratada de panadería
- 2 huevos
- 250 ml. de leche
- 80 ml. de agua de azahar (yo le echo algo menos)
- 7 grs. de sal
- Ralladura de limón y de naranja
- Huevo batido con leche (yo sólo huevo batido)
- Frutas confitadas
- Almendras laminadas (yo no las usé)
- Azúcar humedecido

PREPARACIÓN:
1. Lo primero es hacer el pie: mezclar tres cucharadas de leche tibio, la levadura y dos cucharadas soperas de harina.
2. Mover con las varillas y dejar leudar (hinchar) hasta que doble el volumen.
3. Poner en la máquina amasadora el resto de la harina, la mantequilla en pomada, el azúcar, la sal, los huevos, el agua de azahar, la leche, las ralladuras y el pie. Trabajar hasta que quede una masa muy elástica. Añadir más harina si fuese necesario, pero sin pasarnos (sólo hasta que no se nos quede pegado a las manos), porque podría quedar un roscón demasiado seco.
4. El resultado tiene que ser un compuesto liso y brillante, que se despegue de las paredes del bol. Si no se utiliza máquina, trabajar todos los ingredientes con las manos hasta que quede una masa tan elástica que se pueda estirar casi 50 cm. sin llegar a romperse.
5. Guardar en la nevera de 8 a 12 horas, tapada con un trapo húmedo o papel film. En este tiempo, hinchará.
6. Sacar de la nevera y darle forma de anillo sobre la bandeja del horno.
7. Meter la sorpresa
8. Dejar leudar a temperatura ambiente.
9. Pintar con huevo y leche, decorar con frutas confitadas y azúcar ligeramente humedecido y almendras.
10. Meter en el horno a 180º durante 30 minutos, aproximadamente (hay que ir vigilando para que no se nos queme).
11. Una vez fuera del horno, dejar enfriar encima de una rejilla.

Aquí tenéis el resultado: más de kilo y medio de roscón.




Subió tanto en el horno que casi se queda sin el agujero del medio...

Una de las ventajas que tiene esta receta con respecto a otras es que se hace en dos días, con lo cual el trabajo está más repartido. El día anterior a comerlo, por la tarde, se prepara la masa y se mete en la nevera, y al día siguiente por la mañana, lo único que hay que hacer es darle la forma de anillo, esperar a que leude y meterlo en el horno, con lo cual, si calculamos bien los tiempos aún lo podremos comer un poquito templado.

Ahora ya es un poco tarde, puesto que ya pasó el día de Reyes, pero si os gusta este dulce, no hay disculpa para no hacerlo cualquier otro día del año...

2 comentarios:

  1. Tiene muy buena pinta: enhorabuena

    Te agrego a mi lector para seguirte:ánimo con el nuevo blog :-)

    Un saludo...

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  2. Gracias. Espero no defraudar, aunque mi blog no sea sólo de recetas. Pero bueno, ya se sabe, no sólo de pan vive el hombre...
    Un saludo :-)

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