martes, 13 de enero de 2009

Pizza...

El pasado domingo recibimos en casa la siempre agradable visita de dos amigos que, al igual que los niños, siempre vienen con un pan debajo del brazo. En este caso lo que traían no era comestible, pero en cuanto lo vi, no pude evitar que se me hiciera la boca auga,jj. No tardaré mucho en desvelar de qué se trata...

Y para celebrar que venían decidí hacer un par de pizzas, porque sé que a ellos les gustan. La verdad es que a nosotros también nos gustan bastante, y en los días en los que hay tiempo y ganas me animo (o más bien me animan) a hacerlas, normalmemte como merienda-cena.

Siempre hago un par de bases, porque el trabajo es practicamente el mismo, pero sólo utilizo una (con una pizza tenemos más que suficiente para cenar). La otra la horneo un pouco hasta que coge algo de color por el fondo, le dejo enfriar y la meto en el congelador para otro día. Después lo único que hay que hacer es sacarla, y, sin dejar que se descongele, echarle todos los ingredientes por encima y meterla en el horno.

Con el tomate hago lo mismo que con la base, es decir, preparo para dos pizzas, uso la mitad de la salsa en la primera y guardo la otra mitad en un bote en la nevera (no durante demasiados días, claro). Así, lo único que tengo que hacer es echar el tomate directamente del bote encima de la base congelada, y después el resto de ingredientes, claro.

Para hacer la base:
INGREDIENTES (para dos bases):
- 300 grs. de harina de fuerza
- 1 sobre de levadura deshidratada de panadería (5,5 grs.)
- 1 vaso (1,5 dl.) de agua templada
- 1 cucharada de sal
- 1 cucharada de sirope de arroz (o azúcar)
- 1 chorro de aceite de oliva virxe extra

PREPARACIÓN:
Calentar el agua en el microondas durante 20 seg. a toda potencia. Poner en un bol amplio todos los ingredientes y echar el agua. Con un tenedor comenzar a mezclar todo hasta que tenga la consistencia para poder amasar con las manos. Volcar sobre el mármol y comenzar a amasar con las manos durante unos 5 minutos intentando que al doblar la masa entre la mayor cantidad de aire dentro de ella. Tiene que quedar una masa con una textura muy lisa.
Después de amasar bien se puede tapar con un trapo o incluso con papel film, pero lo que yo hago es, al terminar de amasar, en el mismo mármol, echo algo de harina y coloco encima la bola de masa. Echo algo más de harina por encima de la masa, y con un cuchillo hago dos incisiones profundas en cruz (no es superstición ni nada por el estilo, sino que es para hacer que leude mejor), y coloco el mismo bol donde al principio amasé tapando la bola de masa. Dejar leudar (hinchar) durante una hora y media aproximadamente, tiempo en el que doblará su tamaño.

Pasado este tiempo, volver a amasar bien para quitarle el aire y cortar en dos piezas, con las que haremos las dos bases. Para hacer las bases, sólo tenemos que estirarlas con un rodillo (yo aún no he aprendido a hacerlo girándolas en el aire...jj) hasta dejarlas bastante finas. Colocar la primera en la bandeja del horno (que ya debe estar caliente a 220º) cubierta con papel de hornear, para que no se pegue, y pinchar con un tenedor por toda la superficie (para evitar que hinche con el calor y parezca un pan de pita). Meterla en el horno y dejar que coja algo de color por abajo. Sacarla y añadirle los ingredientes elegidos. Aquí os voy a dar un par de ejemplos.

¿Qué le echo a mi pizza?
Lo primero es la salsa de tomate (por favor, ¡¡nunca le echéis tomate frito!!, antes sin tomate que con eso, vale?). Si no os apetece hacerla, podéis comprar algunas salsas de tomate que ya se venden preparadas e ir probando a ver cual os gusta más. Si no, podéis hacer como yo y prepararla en casa, que no es tan difícil.

Salsa de tomate
INGREDIENTES (para dos pizzas):
- Un bote de 660 grs. de tomate triturado (yo uso el ecológico de Carrefour, merece la pena tanto por la calidad como por el precio)
- 2 dientes de ajo
- Orégano
- Tomillo
- Albahaca
- Sal
- Una pizca de azúcar
- Aceite de oliva

PREPARACIÓN:
Echar un poco de aceite de oliva en una olla, y cuando esté caliente echar todo el bote de tomate. Añadir los dientes de ajo machacados, las hierbas (pueden ser frescas o secas), la sal y el azúcar. Dejar reducir la salsa hasta que tenga la consistencia adecuada (ni muy líquida ni demasiado seca).

El queso
El tipo de queso que normalmente se emplea para las pizzas es la Mozzarella, pero podéis utilizar el que más os guste. A mí personalmente me gusta la suavidad de la Mozzarella (mejor si es la auténtica de búfala), pero alguna vez hice una cuatro quesos con restos de queso que había por la nevera, y la verdad es que estaba muy buena. Yo uso una Mozzarella rallada de las de sobre porque es muy práctica, pero cuando hay de la auténtica uso la auténtica.

Unos amigos nos comentaron que en un restaurante de Lugo hacen una pizza llamada Fogar de Breogán, que es una especie de cuatro quesos pero eso sí, todos gallegos (como el propio nombre de la pizza indica...)

¿Y por encima?
Pues este domingo tocó pizza barbacoa. En la última churrascada sobró algo de carne a la parrilla, y lo que hice fue congelarla para estas ocasiones. Así que lo que hago es sacar la carne del congelador, picarla bien con el cuchillo y echarla por encima del queso.


También hice otra clásica: la de champis. Sólo hay que pasarlos un poquito en la sartén y echarlos por encima del queso.


Y para terminar, antes de meterla en el horno, imprescindible un poco de orégano por encima.

Ya sabéis, si os gusta la pizza os animo a que probéis a hacer éstas, con los mismos ingredientes o con aquellos que más os gusten, y ya me diréis...

Quien se atreva a llamarlle comida basura a esto, es que no tiene ni idea...

2 comentarios:

  1. Gracias Manu por tus recetas y consejos!
    Viene de maravilla a una que se inicia en el mundo de la cocina! jeje

    Saludos y enhorabuena por tu blog

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  2. Gracias por tu comentario!

    Espero que mis recetas te ayuden a iniciarte en este mundo...

    Un saludo

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