miércoles, 25 de junio de 2014

Cake de naranja y kéfir

Hace poco me han regalado el libro de cocina Cake, de Rachel Allen (Collins, 2012), y hojeando entre sus muchas recetas interesantes, encontré ésta que me llamó bastante la atención: Orange sour-cream cake.

Se trata de un sencillo bizcocho de naranja con cobertura de mermelada de naranja, la cual evita que se seque rápidamente y hace que el sabor a naranja sea más intenso.

La receta original lleva sour cream (nata agria), pero ante la imposibilidad de conseguirla por aquí, he decidido sustituirla por kéfir, que también tiene un toque "sour", sobre todo si es casero, como en mi caso. Los bizcochos elaborados con sour cream son especialmente húmedos y tienen un ligero toque que recuerda a su sabor. En este caso, el kéfir cumple perfectamente esta función y también deja su sello en este bizcocho.

No me voy a parar a hablar del kéfir, de todas las virtudes de esta maravillosa leche fermentada, y de todos los beneficios que tiene su ingesta habitual. Haría falta una entrada entera solo dedicada a hablar del kéfir. Para el que aún no lo conozca, hay infinidad de páginas en la red dedicadas a este alimento.

Hace unos pocos años, la única forma de tomar kéfir era tener la enorme suerte de poseer un hongo de kéfir (conseguido casi siempre a través de algún conocido) y hacer la leche kefirada en casa. Hoy en día se encuentra en casi cualquier supermercado, en la sección de refrigerados lácteos. Incluso a veces nos podemos encontrar con diferentes marcas y tipos de leche (vaca, oveja, cabra) con la que se hace.

Yo hace ya muchos años que conseguí el mío y hace muchos años que disfruto de los beneficios de mi ración diaria de kéfir. Yo siempre uso leche de vaca para hacerlo, y ése es el kéfir que uso en esta receta.

Cake de naranja y kéfir

INGREDIENTES:
Para el cake:
- 200 g de mantequilla en pomada
- 200 g de azúcar
- 2 huevos grades, preferiblemente caseros o ecológicos
- La ralladura fina de la piel de una naranja, no tratada químicamente
- 200 g de kéfir
- 300 g de harina de repostería
- Un sobre de levadura sin aluminio (9 g)
- Una pizca de sal

Para el glaseado:
- El zumo de una naranja
- 100 g de mermelada de naranja

PREPARACIÓN:
1- Precalentar el horno a 180ºC. En un bol se echa la mantequilla y el azúcar y se bate hasta que tenga una consistencia ligera y el azúcar se haya disuelto.

2- A continuación, sin dejar de batir, se echan los huevos de uno en uno (no se echará el segundo huevo hasta que el primero se haya integrado perfectamente en la masa).

3- A continuación, se echan la ralladura de naranja y el kéfir y se sigue batiendo.

4- Por último se echa la harina en el bol, junto con la sal y la levadura. Se bate todo bien hasta obtener una mezcla homogénea y sin grumos.

5- Se echa en un molde desmontable redondo previamente engrasado y enharinado y se mete en el horno durante unos 45 minutos, o hasta que al pincharlo en el centro con un palillo, éste salga limpio.

6- Una vez el cake está fuera del horno, se prepara el glaseado. Para ello se echa en un cazo el zumo de naranja junto con la mermelada y se lleva a ebullición removiendo de vez en cuando. Cuando tenga la consistencia deseada (ni muy líquida ni muy espesa), se echa por encima del bizcocho aún caliente y ya desmoldado.

PUNTUALIZACIONES:
- Si la naranja no es casera o ecológica, es conveniente lavarla bien bajo un chorro de agua caliente, frotándola incluso con algún cepillo para limpiarle cualquier resto de cera, polietileno o goma laca, productos con los que suelen "encerar" las naranjas antes de llevarlas a las tiendas.

- Con el calor del horno, las bacterias beneficiosas del kéfir se mueren y ya deja de tener ese efecto beneficioso. En este bizcocho lo que hace es aportar sabor y textura, del mismo modo que haría la sour cream en la receta original.

- La sour cream se puede sustituir también por nata con unas gotas de zumo de limón, aunque el resultado, obviamente, no será el mismo.

- Al preparar el glaseado hay que tener en cuenta que al enfriar espesará, con lo que no se debe esperar a que esté espeso ya en el cazo, porque al enfriarse se pondrá demasiado duro. Si se nos enfría el glaseado antes de echarlo por encima del bizcocho, se puede volver a calentar ligeramente en el fuego para que se suelte.

Un bizcocho delicioso, con un intenso sabor a naranja. Yummy!!