martes, 24 de febrero de 2009

Martes de Carnaval

Se suele decir que "después de la tempestad llega la calma", y hoy, martes de Carnaval, todo apunta a que es así. Hoy ya no quedan más que rescoldos de la juerga de anoche, noche en la que todos los amantes de esta fiesta pagana aprovechan para rendirle culto a Don Carnal, convirtiéndose por unos días en todo aquello que no pueden ser durante el resto del año.

Para nosotros, la de ayer fue una noche "de andar por casa", y por lo tanto esta mañana tuvimos tiempo para preparar la comida con calma. Nada tiene que ver esta comida con el cocido gallego típico de estas fechas, pero después de comer dos cocidos en los últimos cinco días, teníamos ganas de comer algo más ligero.

Hoy tenemos pasta fresca. Vamos a coger otra receta de Jamie Oliver: Pappardelle con setas y salsa de tomate, tomillo y queso mascarpone.

Como sobremesa tenemos el postre italiano más internacionalmente conocido: Tiramisú, pero esta vez a mi estilo.

Para acompañar la comida me decidí a hacer un pan de arroz y garbanzo al vapor.

Comenzamos...

Pappardelle con setas y salsa de tomate, tomillo y queso mascarpone

Esta receta es ya un clásico en nuestra cocina, no sólo por lo fácil de hacer sino también por el resultado, que es muy bueno.

Está sacada del primer libro de Jamie Oliver La cocina de Jamie Oliver (RBA, 2004, aunque la edición original de Penguin Books, The Naked Chef, es de 1999).



Pappardelle, tagliatelle y taglierini son tres tipos de pasta que pertenecen a la misma familia. Se diferencian en su anchura: para los pappardelle unos 4 cm.; para los tagliatelle, unos 2 cm.; y para los taglierini, 1 cm. (medidas aproximadas, por supuesto). Los pappardelle, por ser más anchos también se pueden dejar un poquito más gruesos que los otros dos.

La única diferencia que yo introduzco con respecto a la receta original es que Jamie Oliver usa setas secas, y yo, por comodidad, uso champiñones laminados en conserva, pero usad lo que más os apetezca.

INGREDIENTES (para 2 personas):
- 1 bote de setas en conserva (o setas secas rehidratadas)
- 1 diente de ajo
- Aceite de oliva virgen extra
- Pasta fresca
- Salsa de tomate
- Sal marina y pimienta negra recién molida
- 1 cucharada de queso mascarpone (25 grs.)
- Queso parmesano fresco, rallado

PARA LA PASTA FRESCA:
- 100 grs. de harina de fuerza
- 1 huevo

PARA LA SALSA DE TOMATE:
- 330 grs. de tomate triturado
- 1 diente de ajo
- 2 cucahradas de aceite de oliva virgen extra
- 1/2 guindilla pequeña seca, troceada (opcional)
- 1 cucharadita de orégano seco
- 1 cucharadita de albahaca seca
- 1 cucharada de tomillo seco
- 1 cucharadita de vinagre de vino tinto (yo balsámico)
- Sal marina y pimienta negra recién molida
- Una pizca de azúcar

PREPARACIÓN:
1- Preparar la pasta fresca. Para eso, mezclamos en un bol la harina y el huevo (no hace falta batirlo previamente) hasta obtener una masa lisa y sin grumos. La dejamos reposar una hora más o menos, con una pizca de haria por encima y por abajo, y tapado con el mismo bol que usamos para hacer la mezcla.

2- Preparamos la salsa de tomate. Echamos en una olla el aceite de oliva y cuando esté caliente, el tomate triturado. Añadimos el diente de ajo machacado, el vinagre, la sal, el azúcar, la pimienta, las hierbas secas y, si se quiere, la guindilla. Dejamos reducir un poco la salsa a fuego suave.

3- Mientras, preparamos los pappardelle. Dividimos la masa en dos porciones y la estiramos con la máquina. Enrollamos las tiras de pasta y, con un cuchillo bien afilado, vamos cortando los pappardelle. Desenrollamos los pappardelle y los colgamos unos minutos para que se sequen un poco. Los cocemos en abundante agua con sal durante unos 3 ó 4 minutos (recordad que la pasta fresca tarda menos en cocer que la seca).


3- Echamos en una sartén el aceite de oliva, y cuando esté caliente echamos el diente de ajo picado. Escurrimos bien los champiñones (o las setas rehidratadas) y los añadimos a la sartén. Dejamos que reduzca un poco el tamaño de los champiñones y añadimos la salsa de tomate.

4- Finalmente añadimos la cucharada de queso mascarpone y rectificamos de sal si fuese necesario.

5- En una fuente, echamos la pasta cocida. Por encima echamos la salsa de tomate con los champiñones, y acabamos con abundante queso parmesano rallado.



Tiramisú a mi estilo

Como no se puede decir que haya una única receta de Tiramisú, aquí os pongo la mía. Hice Tiramisú un montón de veces y de muy diferentes maneras, y de todas ellas, ésta es mi favorita.

INGREDIENTES (para 2 personas):
- Galletas Digestive de naranja (las necesarias)
- 2 huevos (separadas yemas y claras)
- 1 cucharada y media de azúcar
- 250 grs. de queso mascarpone
- Un vaso de café
- Amaretto
- Cacao en polvo
- Ralladuras de chocolate

PREPARACIÓN:
1- Preparar un vaso de café (podemos aprovechar si tenemos café frío en la jarra) y dejarlo enfriar un poco.

2- En un bol echamos las yemas de los dos huevos y el azúcar y batimos bien hasta que se disuelva el azúcar. Añadimos el mascarpone y mezclamos bien. Podemos en este momento, si queremos, añadir un chorrito de Amaretto.

3- Aparte, montamos las claras con una pizca de sal a punto de nieve fuerte. Las añadimos al bol y, con una espátula de silicona o de madera, Las vamos incorporando con movimientos envolventes, sin batir, para que no se escape el aire que entró dentro de ellas al montarlas.

4- En un plato hondo echamos el café y un chorro de Amaretto y lo mezclamos bien. En la fuente donde vamos a servir el Tiramisú, ponemos una primera capa de galletas mojadas en esa mezcla de café y licor. Con la ayuda de un colador, espolvoreamos una fina capa de cacao por encima de las galletas. A continuación echamos la mitad de la crema de mascarpone y un poco más de cacao espolvoreado. Repetimos la operación de modo que nos queden dos capas de galletas, dos de crema de mascarpone, todas con su capita de cacao por encima.

5- Acabamos echando por encima de todo unas virutas de chocolate que haremos raspando con un cuchillo grande la parte inferior de una tableta de chocolate (el cuchillo debe estar en posición vertical con respecto a la tableta de chocolate).

6- Meter en la nevera unas horas antes de comerlo.


Yo uso Amaretto en esta receta porque, además de ser un licor tipicamente italiano, creo que le queda muy bien. El Amaretto más conocido, que es el que yo tengo, es el Disaronno Originale, con el que siempre nos bombardean por la televisión al llegar la Navidad. Otros licores que también le quedan bien son Kahlúa, Tía María, licor café, o incluso un jerez dulce tipo Pedro Ximénez. Por supuesto, si no queréis usar ningún tipo de licor, bien sea porque lo van comer los niños, bien porque no os gusta, podéis prescindir de él.

Si queréis saber más sobre el Tiramisú, aquí os pongo el enlace: Tiramisú.

Pan de arroz y garbanzo al vapor

Ya tenía ganas de usar mi vaporera de bambú para hacer algo diferente que cocer pescado o verduras, y al fin, con esta receta pude darle otro uso. Encontré esta receta la semana pasada en un estupendo blog que se llama Dieta Seignalet. En este blog podréis encontrar un montón de recetas sanas y creativas que siguen los principios de esta dieta, que busca mejorar la salud a través de la buena alimentación.

Este pan no es un pan "al uso", puesto que ya desde la manera de hacerlo (al vapor y no en el horno), y los tipos de harinas empleadas, hace que sea un pan diferente.


Pensé que estaría bien para acompañar los pappardelle, por llevar tomillo y orégano, y la verdad es que no está nada mal.


Si queréis ver la receta aquí os pongo el enlace: Pan de arroz y garbanzo al vapor.

Sólo decir que introduje algunos cambios con respecto a la receta original:
- Añadí 8 grs. de gluten de trigo, porque creo que le da más consistencia al pan.
- Usé sirope de arroz en lugar de azúcar moreno.
- Usé levadura deshidratada en lugar de levadura fresca prensada.

Sólo me queda decir que con esta comida iría muy bien una botella de Lambrusco, ese vino que no le gusta nada a los que "entienden" de vino, pero a nosotros, como no somos expertos, no nos importa reconocer que con la comida italiana nos gusta abrir una botella. Por ahora, como My Missus no puede tomar alcohol, nos conformamos con una Estrella Galicia y otra sin alcohol "de cuyo nombre no quiero acordarme"...

En fin, un martes de Carnaval sin Carnaval, pero con una comida estupenda.

¡¡Buen provecho!!

domingo, 22 de febrero de 2009

Orejas de Carnaval

Las orejas de Carnaval son un postre típico en las mesas gallegas en estas fechas de Carnaval en las que nos encontramos.

Don Carnal no se puede quejar de la gran cantidad de seguidores que tiene en esta provincia de Ourense. Famosos son los carnavales del triángulo mágico que forman Xinzo de Limia, Verín y Laza. Pero también tiene seguidores por todo el mundo, como ya decía allá por el siglo XIV el Arcipreste de Hita en su Libro de buen amor:
«...Como es Don Carnal muy rico emperador
e tiene por todo el mundo poder como señor,
aves e animalias, por el su grand amor,
vinieron muy omildes, pero an gran temor...»
(Madrid, Cátedra, 1992, p. 272.)

Aunque yo no le tengo gran devoción a Don Carnal, me gusta hacer las orejas de Carnaval, más por la parte tradicional del postre que por la parte culinaria. Nunca fueron uno de mis postres favorits (yo fui siempre más de filloas), y siguen sin serlo, pero en casa gustan, y eso es lo que me anima a hacerlas (y ya llevo varios años animándome...jj)

A los que os gusten las orejas y tengáis por tradición prepararlas en casa, imagino que ya tendréis vuestra receta ancestral de orejas de Carnaval que evocará los sabores que salían de la cocina de vuestras abuelas. Esas son las recetas que deben perdurar en el tiempo y no se deben perder. A los que aún no tengan "su" receta familiar o aún no hayan encontrado una que los convenza, aquí pongo la que uso yo, que no es de mi abuela, sino de Fernando, un cocinero de Manzaneda que conocí hace unos años trabajando en Chandrexa de Queixa.

INGREDIENTES (para alrededor de 24 orejas):
- 1/2 kilo de harina floja
- 100 grs. de azúcar
- 1/2 sobre de Royal
- La ralladura y el zumo de medio limón
- 1/2 vaso de leche
- 2 huevos
- 65 grs. de manteca cocida de vaca (o mantequilla)
- Un pellizco de sal
- Un chorrito de anís

PREPARACIÓN:
1- Amasar todo bien durante unos 10 ó 15 minutos. Si fuese necesario se puede añadir más harina, la justa para que no se nos pegue la masa a las manos. Si le echásemos demasiada harina quedarían demasiado duras.

2- Tapar la masa con un paño y dejarla descansar durante por lo menos media hora.

3- Estirar la masa con un rodillo lo más fina que se pueda y cortarla dándole la forma de oreja (yo normalmente, para eso, utilizo un cortapizzas). Ésta es la manera más fácil de hacerlo, aunque esta vez, lo que hice fue tomar porciones individuales de masa y estirarlas con el rodillo, y quedaron con la forma que podéis ver en la foto.


4- Freír en aceite de oliva bien caliente, dándoles la vuelta cuando estén hechas por un lado.

5- Al sacarlas del aceite, ponerlas sobre papel absorbente y espolvorear algo de azúcar glas por encima.


Un apunte en relación a los ingredientes: yo siempre había usado mantequilla normal para hacerlas, pero leí en la receta de las orejas de Carnaval de delokos, que usa manteca cocida de vaca, y este año la usé por primera vez en las orejas, y la verdad es que no se nota demasiado el cambio como se podría notar por ejemplo en un cake, pero la manteca de vaca siempre fue de uso más tradicional en Galicia, por lo que entiendo que para hacer unas orejas al "estilo antiguo" es más adecuado usar este tipo de manteca. Yo la encuentro en el supermercado Froiz que está cerca de mi casa, de Larsa. No sé si será demasiado fácil encontrarla fuera de Galicia, pero de todos modos si no la podéis encontrar no os preocupéis demasiado, usad la normal y ya está.

Os recomiendo que le echéis una ojeada al blog de delokos, en el que, además de su estupenda receta de las orejas de Carnaval, hay también una reseña sobre el I Concurso de Orellas de Santiago y comarca, que tuvo lugar el pasado 16 de febrero, y que tuvo como ganadora a la Pastelería Miguel Ángel, de Bertamiráns, Ames. Una muy buena iniciativa que trata de que no se desvirtúen los sabores tradicionales y que no se pierdan las recetas que forman parte de nuestra tradición culinaria.

¡¡Buen provecho!!

martes, 17 de febrero de 2009

La lamprea en Arbo

El pasado viernes por fin tuve ocasión de probar la lamprea, y digo por fin porque después de año y medio que llevo trabajando en Arbo, ésta fue la primera vez que pude catar este manjar, y no fue tarea fácil... Me explico.

Cuando encargas lamprea en un restaurante, lo que hacen es prepararte una lamprea entera, es decir, no preparan raciones individuales porque tienen que matar la lamprea para aprovechar la sangre para cocinarla. Si vas tú solo tienes que pagar toda la pieza, y no es barata (este año ronda los 65€).

Otro inconveniente es que, como la preparan en su propia sangre, o mejor dicho, como utilizan parte de su sangre como ingrediente en su preparación, a alguna gente le resulta algo desagradable...

Además está el hecho de que es un producto muy estacional. La temporada de la lamprea comienza en enero y termina en marzo, aunque en abril o mayo también se puede comer. Álvaro Cunqueiro, en su famosísimo libro Cocina Gallega, dice lo siguiente acerca de la lamprea:
Suben nuestros ríos la lamprea y el sábalo. Toda Galicia come lamprea a la bordelesa o empanada. Buena es la lamprea del Miño, la que se captura en los antiguos "pescos", construcciones de piedra en el cauce del río, que es muy ingeniosa invención. En Arbo, en la ribera pontevedresa del Miño, todos los años le hacen fiesta a la lamprea. La mejor lamprea es la que sube en los meses invernales, y que no lleven mucha agua los ríos, porque caiga temporal seco, con heladas. Los refranes gallegos quieren que la lamprea la coma "en marzo el amo, y en abril el criado", y quieren que se coma "antes de que esté cucada", es decir, antes de que se escuche cantar el cuco en los árboles de las orillas. La lamprea era parte muy importante en la gula de los señores romanos, que aquí en Galicia debieron de comerla por cestas (...) La lamprea además de comerse fresca, se puede curar, y la curada comerse cocida, con verdura, o rellena con más lamprea, huevo, jamón. (...) Ya he hablado de las empanadas de lamprea.

Parece ser que la tradición de cocinar la lamprea en Arbo comenzó hace ya mucho tiempo cuando el propietario de un hospedaje cercano a la estación del tren (puede que sea el edificio que ocupa actualmente el restaurante Mezquita) leyó la traducción portuguesa de un texto francés en el que se describían las distintas formas de preparar este producto. Curiosamente este pescado se cocina casi exclusivamente en Galicia, Portugal y Francia.


La lamprea es un pez prehistórico, con una antigüedad de unos 400 millones de años, a medio camino entre el pescado y las serpientes, con cierto parecido con las anguilas. Para saber más sobre este curioso animal aquí os pongo el enlace a la Wikipedia: Lamprea.

Aunque todos los restaurantes de la villa de Arbo preparan la lamprea, parece que el que mejor prepara este plato es el Mezquita, que como ya dije antes, se encuentra en la bajada a la estación del tren. Este restaurante sólo abre sus puertas durante la temporada de la lamprea, así que ya podéis imaginar cual es su plato estrella...

Aquí preparan la lamprea a la bordelesa, que al parecer es la preparación más tradicional. También hacen empanada de lamprea, pero este día no la tenían y nos quedamos con las ganas de probarla, así que de entrante pedimos unas croquetas de jamón caseras. Tengo que decir que la presentación en la mesa estaba acorde con su calidad: muy ligeras pero con abundante jamón.


A veces no es fácil adivinar de qué son las croquetas que te ponen en los restaurantes porque todo se reduce a una bechamel espesa rodeada por una costra grasienta, pero éste no era el caso.

El segundo plato fue, como no, la lamprea a la bordelesa, también conocida como lamprea al estilo de Arbo.



La salsa bordelesa (de Burdeos), lleva principalmente vino tinto, y en este caso también la sangre del propio animal. Lo normal es preparar un arroz branco para acompañar o, como en esta ocasión, mezclar el arroz con la salsa bordelesa en la misma cazuela de barro donde se sirve.

La verdad es que no las tenía todas conmigo porque me esperaba un sabor bastante más fuerte, pero no fue así. Su sabor era suave, muy agradable, al igual que la salsa. Se suele decir que la lamprea, o te gusta mucho o no te gusta nada, que no hay término medio. Si esto es verdad, entonces yo estoy en el primer grupo.

Para terminar la comida, flan de huevo con crema inglesa. Un postre sencillo pero exquisito, y con una presentación estupenda.


Lo dicho, un lugar muy recomendable para todos los que queráis degustar este manjar, aunque estoy seguro de que en cualquier restaurante de Arbo pueden satisfacer los paladares más exigentes.

Todos los años, durante el último fin de semana de abril, se celebra en Arbo la Festa da Lamprea. Este año tendrá lugar la XLIX edición de esta fiesta, que se celebrará los días 24, 25 y 26. El mismo fin de semana tendrá lugar la XVIII edición de la Arbomostra, que es una feria agroindustrial y artesanal de la bisbarra do Condado-Paradanta.

Para los que no se pueden acercar hasta Arbo para probar la lamprea, aquí dejo un enlace al blog Cocino en casa, en el que se explica paso a paso cómo prepararla en casa: lamprea al modo tradicional. Aprovecho para recomendaros que le echéis un vistazo a este blog porque es muy interesante.

Y para los que no queráis (o no podáis) acercaros hasta Arbo ni os atreváis a prepararla en casa, también os queda la opción de probarla en conserva: Lamprea a la bordelesa Lafitte. Por falta de opciones que no sea...

Sólo me queda darle las gracias a Luisma por haberme acompañado en la mesa para degustar uno de los manjares más apreciados del Miño. Lástima que los embalses que invadieron este río a lo largo del siglo pasado no dejen que estos peces suban a desovar hasta los lugares donde solían hacerlo en tiempos de nuestros abuelos.

martes, 10 de febrero de 2009

Canelones de verduras

Ayer tuve un inesperado día de asueto (a mal tiempo, buena cara, y nunca mejor dicho) y aproveché para hacer una receta de pasta, muy sencilla pero estupenda.

Llevaba algún tiempo sin hacer pasta fresca en casa, y ayer me apetecía, la verdad. Hacer pasta fresca no es, como puede parecer, nada complicado, ni nada que te obligue a estar metido en la cocina durante horas. Más bien todo lo contrario, porque es la cosa más fácil del mundo. La pregunta que se plantea a continuación es la siguiente: ¿Realmente merece la pena hacerla en casa? ¿No es mucho mejor comprarla seca y cocerla y ahorrarse así todo el trabajo? Bien , la respuesta que yo doy a estas preguntas es siempre la misma: las cosas que hace uno mismo tienen otro encanto, aunque sólo sea por la satisfacción de haberlas hecho uno. De todos modos, siempre tengo algún paquete de pasta seca en casa para cuando apetece y no hay tiempo de hacerla fresca.

Otra pregunta que surge es la siguiente: ¿Es mejor la pasta fresca que la pasta seca? Respuesta: no tiene por qué. El sabor de la pasta fresca no es ni mejor ni peor, al fin y al cabo no se trata más que de harina y huevos, pero eso sí, cuando se usan los huevos de casa todo tiene mejor pinta, verdad?.

Para hacer la pasta fresca:

INGREDIENTES (para 2 personas):
- 100 grs. de harina de fuerza
- 1 huevo

PREPARACIÓN:

1- Echar la harina en un bol. En un plato se bate el huevo con un tenedor y se echa por encima de la harina.

2- Con el mismo tenedor de batir el huevo se comienza a mezclar la harina y el huevo. Cuando alcance una consistencia como para poder amasar con las manos se vuelca sobre una superficie ligeramente enharinada y se amasa con las manos hasta tener una masa homogénea (no es necesario amasarla durante mucho tiempo, no estamos haciendo pan). Como el tamaño de los huevos no es siempre el mismo, si véis que queda demasiado seca le podéis añadir unas gotas de agua y seguir amasando, y si quedase demadiado pegajosa le podéis añadir un poco de harina y listo.

3- Cuando la masa esté lista, se echa un poco de harina en el mismo lugar donde se amasó y se coloca encima la bola de masa. Se echa un poco de harina por encima de la masa y se clava un dedo en la bola de masa de forma que nos quede algo parecido a un mini donut (dicen los italianos que ésta es la mejor manera para que repose la masa de la pasta). Se coloca el mismo bol donde comenzamos a amasar por encima de la masa boca abajo, y se deja reposar la masa durante una hora más o menos.

4- Pasado este tiempo cogemos el mini donut de masa y formamos con él una especie de salchicha no demasiado fina y la cortamos por la mitad con un cuchillo.

5- Ahora habrá que estirar cada uno de los dos trozos de masa. Para esto lo mejor es usar una máquina de pasta. Yo tengo una, regalo de My Missus, que es muy simple pero que funciona bastante bien, por lo menos para este tipo de recetas. Hace los tallarines bastante bien, pero los espaguetis ya no los da cortado bien y quedan unas placas como de lasaña pero con surcos... También se puede hacer pasta fresca sin usar una maquinita de éstas. Simplemente hay que estirar la masa lo más fina posible con un rodillo de cocina. Da algo más de trabajo y probablemente no quede con un grosor uniforme, pero eso hace que quede aún con un aspecto más casero.


6- Después de estirar la masa tendremos dos largas y finas placas que colgaremos durante unos minutos en algún lugar para que se sequen un poco (yo uso el respaldo de una silla o unas cucharas de madera clavadas en la puerta del horno). Después se cortan para obtener los canelones. Podemos quitar hasta cuatro de cada placa, con lo que tendremos un total de ocho canelones. No os preocupéis si no quedan perfectamente cuadrados como los que se compran, por algo son nuestros canelones, todos diferentes entre sí. Para cortar la pasta hay unos utensilios muy prácticos en ferreterías o en tiendas de utensilios de cocina, pero también se puede usar un cortapizzas o un cuchillo bien afilado.


7- Mientras, se pone agua a hervir. Cuando hierva le añadimos sal y echamos a cocer los canelones. Tened en cuenta que la pasta fresca tarda menos en cocer que la pasta seca. Con 3 ó 4 minutos será más que suficiente. Además, después irá unos minutos más al horno.

Ya véis, para hacer pasta fresca sólo hay que poner un huevo por cada 100 grs. de harina de fuerza, nada más, ni sal, ni aceite, ni nada. Os recomiendo que compréis la harina de fuerza en una panadería porque sale mejor que la que se compra en el súper (cuando se encuentra en el súper) y mucho más barata. Además, en las panaderías se mueve bastante harina por lo que suele ser más fresca. También se puede usar una mezcla de harina de fuerza con sémola fina de trigo duro.

Se puede hacer pasta fresca de diferentes sabores y colores, añadiéndole espinaca triturada, remolacha, tinta de calamar, hierbas secas, etc, pero eso queda para otro capítulo...

Por supuesto esta receta se puede hacer igualmente con canelones secos, aunque el resultado no va a ser el mismo...

Como relleno de esta pasta hice un sofrito de verduras realmente delicioso:

INGREDIENTES (para 8 canelones):
- 1 diente de ajo
- 1 pimiento verde
- 1 pimiento rojo
- 2 zanahorias
- 1 lata pequeña de champiñones
- 2 tomates maduros
- Hierbas secas (tomillo, albahaca y orégano) al gusto
- Sal

- 1 bote de un buen tomate frito, preferentemente casero o ecológico
- Queso parmesano recién rallado
- 1 bola de mozzarella (mejor si es de búfala)

PREPARACIÓN:

1- Hacer el mise en place, es decir, preparar todas las verduras que vamos a freír: Picamos el diente de ajo, los pimientos, las zanahorias y escurrimos los champiñones. Pelamos los tomates, les sacamos las semillas y los picamos también.

2- Echamos en una sartén un poco de aceite de oliva y freímos el ajo. Cuando el ajo coja algo de color añadimos el pimiento y la zanahoria. Salamos y dejamos que se pochen un poco.

3- Añadimos los champiñones, el tomate bien picado y las hierbas.

4- Freímos las verduras a nuestro gusto. A quien le gusten algo más crudas que las deje más crudas, y a quien le gusten más pasadas que las pase más.

Pos supuesto podéis usar cualquier verdura que os guste para hacer el sofrito: calabacín, espinacas, berenjena, etc.

Para hacer los canelones, a mí me gusta repartir por el fondo de una fuente de horno un bote entero de tomate frito, pero ojo, de un buen tomate frito, que haberlos hailos. Yo concretamente uso uno ecológico de Carrefour Eco, que tiene un sabor muy suave, y que para este plato queda muy bien.


5- Rellenamos los canelones con el sofrito de verduras y con un poco de parmesano rallado y los vamos colocando unos al lado de los otros encima del tomate frito.

6- Rallamos más parmesano por encima de los canelones. Desmenuzamos con las manos la bola de mozzarella y vamos colocando los trozos por encima de los canelones.

7- Metemos a gratinar en el horno hasta que el queso tenga un agradable color dorado.


Si queréis podéis echarle salsa bechamel, también le quedaría muy bien, pero sin ella queda un plato mucho más ligero e igualmente sabroso.

¡¡Buen provecho!!

martes, 3 de febrero de 2009

Galletas de naranja y polenta

Bueno, pues aquí estamos otra vez, y otra vez con una nueva receta de Jamie Oliver. Se trata de Orange and polenta biscuits, o lo que es lo mismo Galletas de naranja y polenta. Esta receta pertenece a su segundo libro The Return of the Naked Chef, y hasta hace poco estaba colgada en su página oficial a disposición de todos. Fue precisamente de ahí de donde yo la saqué. Desgraciadamente ya no está disponible en esta página y no os puedo poner el enlace a la receta original, pero no importa porque podéis encontrarla en multitud de páginas, o a continuación, claro...jj.


Aunque yo no soy muy aficionado a hacer galletas en casa, desde que probé a hacer éstas, hace ya 3 o 4 años, siempre que llega la temporada de las naranjas aprovecho para hacerlas, porque son tan sencillas y están tan buenas que no amarga demasiado ponerse a prepararlas. No hay que amasar, ni estirar la masa, ni usar cortapastas...

Lo más curioso de estas galletas es el uso de polenta, ingrediente que hace que las galletas queden muy crujientes, puesto que se añade sin coción previa, es decir, tal y como viene en el paquete.

Pero, ¿qué es la polenta?
La polenta es sémola, normalmente de maíz, aunque también podemos encontrar polenta de castañas y polenta de alforfón (trigo sarraceno). La polenta de maíz, que es la que empleamos en esta receta, recibe el nombre de gialla. Yo, en concreto, empleo polenta de maíz integral, ecológica, de la casa Luz de Vida.


Tiene una textura parecida a la harina pero más granulosa. Es un plato tradicional del norte de Italia, que normalmente se consume cocida, como acompañamiento de otros platos. Hay un montón de maneras de prepararla, pero yo, de momento, sólo la uso para hacer estas galletas.

Si queréis saber más sobre la polenta aquí os pongo el enlace a la Wikipedia: Polenta.

INGREDIENTES:
- 170 g de mantequilla
- 170 g de azúcar
- 255 g de polenta
- 100 g de harina
- Ralladura de 3 naranjas
- 2 huevos grandes, preferiblemente ecológicos o caseros


PREPARACIÓN:
1- Mezclar la mantequilla, el azúcar, la polenta y la harina en un bol hasta obtener una mezcla homogénea. Añadir la ralladura de naranja y los huevos batidos, y mezclar bien hasta que todo esté perfectamente integrado.

2- Tapar el bol con film transparente y meterlo en la nevera durante alrededor de una hora, para que la masa coja consistencia.

3- Precalentar el horno a 180ºC. Ir cogiendo porciones de masa y hacer bolitas con las manos. Aplastar un poco las bolitas de masa e irlas colocando en la bandeja del horno.

4- Meterlas en el horno caliente hasta que los bordes tengan un agradable color marrón (alrededor de 15 minutos). No importa que durante la cocción se junten unas con las otras porque acabarán separándose. No os olvidéis de irlas vigilando cada poco para que no se os quemen.

5- Cuando estén cocidas se sacan del horno y se dejan enfriar encima de una rejilla.



Algunas cosas:

Yo meto la mantequilla unos segundos en el microondas a muy poca potencia, el tiempo justo para que ablande pero sin llegar a derretir.

Es recomendable usar un Silpat® o algo parecido para que las galletas no se peguen en el horno. Yo uso un tapete de horno de silicona. El inconveniente de este tapete es que a veces, durante la cocción, empieza a levantarse por algunas zonas, lo que provoca que las galletas no se cuezan uniformemente. Pero por lo demás resulta muy práctico al no tener que engrasar la bandeja del horno cada vez que se hacen galletas o dulces similares.

Yo redondeé la cantidad de polenta a 250 grs. porque, al venir en paquetes de 1/2 kilo, cada paquete da justo para dos veces, y 5 grs. arriba o abajo no se notan, la verdad. No hará falta que diga que si queréis hacer la mitad de galletas sólo tendréis que dividir las cantidades por dos, no?...jj

Las cantidades que puse en los ingredientes dan para alrededor de 40 galletas, que hago en dos tandas de 20. Pero por supuesto, el número de galletas depende del tamaño de las mismas.

La cantidad de ralladura de naranja va en el gusto de cada uno. Yo normalmente empleo 4 naranjas en lugar de 3, porque me gusta el sabor de la naranja, pero cada cual que use las que quiera. Eso sí, mejor si son de casa o ecológicas, porque a veces las naranjas y los limones que venden en el súper traen una finísima película de cera que hace que brillen más, pero no creo que sea muy recomendable comer esa cera, la verdad.

Todos los ingredientes que yo uso en estas galletas son ecológicos o caseros, con lo cual el resultado son unas galletas más saludables que si fuesen hechas con ingredientes de la agricultura convencional.


Hay que aprovechar que estamos en plena temporada de naranjas para atiborrarse de Vitamina C. Esperemos que el naranjo de casa de mis padres no se canse de dar naranjas por muchos años...

domingo, 1 de febrero de 2009

Stroganoff de pollo y puerro

Ésta es otra de las estupendas recetas del Ministry of Food de Jamie Oliver, y que ya presenté en alguna entrada anterior.
En este caso vuelve a ser otra receta con pollo, con un acompañamiento de arroz basmati: Chicken and leek stroganoff. Se encuentra dentro del capítulo Twenty-minute meals , por lo que ya se puede suponer que se trata de una receta rápida y sencilla (19 minutos según dice la receta)


INGREDIENTES (para 2 personas):
- Sal marina y pimienta negra recién molida
- 150 grs. de arroz de grano largo o basmati
- Un puerro grande
- Un buen puñado de setas
- 2 pechugas de pollo, preferiblemente casero o ecológico
- Aceite de oliva
- Un dado de mantequilla
- Un vaso de vino blanco
- Un ramillete de perejil fresco
- 285 ml. de nata para cocinar
- Un limón

PREPARACIÓN:
1. Pon al fuego una olla con agua y algo de sal. Cuando hierva echa el arroz, deja que vuelva a hervir, y entonces baja un poco el fuego. Cuécelo el tiempo que te pongan las instrucciones del paquete.

2. Pica finamente el puerro y lávalo bien. Corta las setas en láminas. Corta las pechugas en tiras finas del tamaño de un dedo o en dados pequeños.

3. Pon una sartén a fuego fuerte y añade un buen chorro de aceite de oliva y un dado de mantequilla. Añade el puerro, el vaso de vino blanco, un vaso pequeño de agua, sal y pimienta. Déjalo cocer durante unos 5 minutos cubierto parcialmente con un trozo de papel de aluminio.

4. Mientras, pica finamente el perejil, incluídos los tallos. Retira el papel de aluminio y añade las tiras de pechuga de pollo, la mayor parte del perejil, la nata y las setas. Remueve, deja que vuelva a comenzar a hervir, baja el fuego y deja sofreír durante 10 minutos.

5. Escurre el arroz. Justo antes de servir corta el limón por la mitad y exprime el zumo de una de las dos mitades en el stroganoff. Corrige de sal y pimienta si fuese necesario.

6. Echa algo de arroz en los platos con el stroganoff por encima. Adorna con el resto del perejil picado. Corta la otra mitad del limón en dos y pon cada uno de esos cuartos en cada plato.

Yo hice algunas variaciones con respecto a las instrucciones que Jamie Oliver da en el libro:

Lo primero que hice fue pasar un poco en la sartén las tiras de pollo, y en el mismo aceite los champiñones (usé un bote de champiñones laminados ecológicos de Carrefour Eco):


Después de freír los champiñones, en el mismo aceite, añadí la mantequilla y el puerro, y dejé que cogiese algo de color antes de añadir el vino.

En lugar de 285 ml. de nata, usé 200 ml. (un tetra brick pequeño) de nata y el resto de leche (más que nada para no dejar un tetra brick de nata abierto en la nevera).

Tampoco le eché el zumo de limón, pero si os gusta, adelante.

Lo dicho, otra receta tan sencilla como sabrosa.

¡¡Buen provecho!!